Shahid Adnan, quien laboraba como repartidor para Amazon en Liverpool, ha sido condenado a tres años de cárcel por suplantación de identidad y fraude educativo. Adnan se ofreció a realizar exámenes y trabajos académicos en nombre de estudiantes universitarios, acumulando más de 2 millones de dólares en el proceso.
El repartidor atendió a al menos 124 estudiantes de diversas universidades, cobrando hasta 330 dólares por cada uno por sus servicios. La operación, considerada ilegal, fue descubierta cuando un estudiante entregó un USB a su universidad, el cual contenía información relacionada con la empresa de Adnan y credenciales de otros alumnos.

Durante la investigación, se encontró una hoja de Excel con detalles de varios estudiantes, incluyendo claves de acceso al campus, módulos de estudio y fechas de entrega de trabajos y exámenes. A pesar de que los estudiantes afirmaron haber realizado los trabajos, la policía descubrió una trama de fraude educativo que benefició a Adnan económicamente.
Adnan fue condenado por fraude, acceso no autorizado a sistemas informáticos, suplantación de identidad y blanqueo de capitales. Las autoridades están trabajando en la recuperación del dinero obtenido de manera ilícita. Además, se ha informado que Adnan llevaba un estilo de vida más lujoso del que su empleo como repartidor podría haberle permitido, lo que motivó a las autoridades a realizar un registro en su domicilio, donde encontraron coches, muebles y electrodomésticos de alta gama.

La sentencia contra Adnan señala que el repartidor buscó más de lo que su empleo le ofrecía, recurriendo al crimen para burlar a las autoridades y crear un sistema de auditoría complejo con cuentas bancarias para evitar ser detectado. Finalmente, ante la magnitud de las pruebas, Adnan se declaró culpable.
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