Autores: Saúl Sánchez López Orlando, mártir de la salud mental Opinión “No se pongan tristes, ya llevaba yo mucho tiempo pasando por una depresión silenciosa que me terminó consumiendo”, dijo Orlando. .. Fecha de publicación: 18 de julio de 2026, 11:25 Cargando interacciones… “No se pongan tristes, ya llevaba yo mucho tiempo pasando por una depresión silenciosa que me terminó consumiendo”, dijo Orlando en un video grabado poco antes de quitarse la vida. Aún estaba de turno. De hecho, portaba su uniforme cuando se arrojó desde lo alto del distribuidor vial Juan Pablo II, una de las principales arterias de León.
No es casualidad que eligiera la vía pública en lugar de hacerlo en privado, donde nadie pudiera verlo. Quería mandar un mensaje simbólico. Acaso portaba el uniforme porque consideraba que con su muerte estaba cumpliendo un último deber a la sociedad. Y en efecto, nos hizo el favor de visibilizar el tema de la salud mental, no como algo privado, sino como lo que es: un asunto de salud pública. Normalmente asociamos el martirio a la tortura y eventual muerte por motivos religiosos. También hay martirios seculares, como el de los líderes políticos, activistas, guerrilleros…. que dan su vida por una causa que consideran justa.
Sin embargo, hay otro tipo de mártires; aquellos que voluntariamente se inmolan para que se evidencie una realidad, insoportable, que de otro modo seguiría pasándose por alto. Está el caso de Alfredo Ormando, quien se prendiera fuego en el Vaticano, en plena Plaza de San Pedro, para expresar cómo se sentía ser católico y gay, condenado por tu propia iglesia. En México, Gerardo, un adulto mayor de 62 años, se quitó la vida tras ser víctima de un fraude bancario (por empleados de Banco Azteca) que lo despojó de los ahorros de toda su vida. Desesperado y sin medios para subsistir, se ahorcó en su domicilio, no sin antes dejar una cartulina denunciando el hecho.

Solo así, tanto las autoridades como la institución se tomaron en serio la denuncia y esta logró tener repercusión social. Es tremendo pensar que haya que quitarse la vida para ser escuchado, pero este es el mundo en el que vivimos, donde el entretenimiento y la banalidad son mediáticas, mientras los dramas de la vida humana se sufren en la más absoluta soledad. Orlando ingresó a la corporación en 2019 como tránsito municipal. La “depresión silenciosa” que lo mató tenía que ver con su frustración por no haber podido estudiar una carrera—por motivos económicos— y no llevar una vida balanceada entre lo personal y lo profesional.
En publicaciones pasadas, se quejaba de la falta de tiempo para estar con sus seres queridos, de la presión económica para llevar dinero a su casa y la sensación de atraso con respecto a sus pares, quienes entonces estaban por graduarse de la universidad. En su obra clásica: Le Suicide , Émile Durkheim discurría sobre cómo el suicidio, más que un acto puramente personal, respondía a ciertas variables estructurales y debía ser analizado antes que nada como un fenómeno sociológico.

En este caso, es claro que las condiciones socioeconómicas desfavorables que le impidieron a Orlando continuar con sus estudios, se perpetuaron a la postre en un trabajo precario y poco satisfactorio, lo que le generaba sentimientos de frustración, deprivación, desánimo y, ultimadamente, fracaso. La relación entre trabajo y salud mental ha sido profusamente investigada tanto en la psicología como en las ciencias sociales y administrativas. Todos los oficios y profesiones tienen un impacto, positivo o negativo, en la salud mental, sin importar sus características. Sean estos aburridos o estresantes, rutinarios o cambiantes, intelectuales o manuales.
El trabajo ocupa al menos un tercio de nuestro tiempo y la mitad de la vigilia, por lo que su relación con nuestra vida personal es simplemente insoslayable. No solo define a qué hora nos levantamos, también condiciona lo que comemos, a qué hora descansamos, cuánto convivimos con nuestra familia, los bienes y servicios a los que podemos acceder, etc. En el caso de las fuerzas de seguridad pública, se sabe que estos se ven expuestos a la violencia y la pérdida de compañeros, además de constantes presiones institucionales por resultados cuantificables.

No es raro que el trastorno por estrés postraumático, los trastornos del sueño, la ansiedad y la depresión formen parte del día a día en dichas profesiones. Lo que sí es de extrañar es que apenas y existan opciones para atender su salud mental. La Secretaría de Seguridad de León no cuenta con un programa específico de atención a la salud mental de sus elementos, aunque la alcaldesa Alejandra Gutiérrez afirmó que próximamente se anunciará un plan para reforzar las acciones de atención psicológica. Ahogado el niño, a tapar el pozo. Dicen que lo único que no tiene solución en esta vida es la muerte.
Lo que no se dice es que a veces la muerte puede ser el comienzo de una solución. Con la suya, Orlando ha hecho un último gran servicio a nuestra sociedad. Descanse en paz.
Etiquetas: Salud Mental, Depresión, Suicidio, Atención a la Salud, Sociedad, Health Tech · Biotech, longevidad y bioética, Health Tech · Biotech, longevidad y bioética
