Un estudio recientemente publicado por la NASA en la revista Science Advances revela que ciertos microbios terrestres asociados con humanos podrían sobrevivir en las sombras y grietas del Polo Sur de la Luna. Este hallazgo destaca la importancia de comprender la persistencia de microbios en entornos extremos lunares, especialmente en la región del Polo Sur, donde se encuentran áreas a la sombra que podrían albergar vida microbiana.
Con la perspectiva de establecer una presencia humana permanente en la Luna, la distinción entre la química lunar ancestral y la contaminación de origen humano se vuelve crucial. Los científicos señalan que esta preocupación no se limita a la Luna, sino que también afecta a la exploración de Marte.

Prabal Saxena, científico planetario del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, quien dirigió el estudio, destacó la naturaleza exploradora del ser humano y la inevitable introducción de microbios en ambientes extraterrestres. Aunque esto puede ser inquietante para algunos, también representa una oportunidad para transformar una situación imperfecta en un experimento útil.
Es prácticamente imposible evitar el transporte de microbios, ya que en un área de la piel del tamaño de un lápiz, los humanos portan un promedio de un millón de bacterias. Estas bacterias pueden liberarse de los trajes espaciales y los hábitats lunares, lo que plantea un desafío para la investigación científica.

A pesar de las preocupaciones por la contaminación, los científicos argumentan que la Luna puede ser utilizada como un laboratorio natural para estudiar los límites de la supervivencia microbiana en un entorno que no se puede replicar fácilmente en la Tierra.
El programa Apolo llevó a seis parejas de astronautas a la Luna entre 1969 y 1972, con todos los sitios de aterrizaje cerca del ecuador lunar. En contraste, el Polo Sur ofrece un potencial para la exploración futura, con cráteres en sombra permanente y otras áreas expuestas a la luz solar, lo que las convierte en sitios candidatos para la generación de energía solar y la ocupación a largo plazo.

Los investigadores necesitan una medición de referencia de los contaminantes para poder llevar a cabo estudios científicos de superficie en la Luna. La comprensión de cómo los microbios humanos pueden sobrevivir en el Polo Sur de la Luna puede ser clave para la preparación de futuras misiones espaciales y la protección de la integridad científica de la exploración lunar.
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