Un estudio de la NASA publicado en 'Science Advances' revela que los microbios que acompañan a astronautas en misiones espaciales pueden sobrevivir en las zonas en sombra del polo sur de la Luna, afectando asà la búsqueda de rastros de vida pasada.
Los organismos fueron sometidos a pruebas en simulaciones de tres regiones cercanas al polo sur lunar, utilizando mapas ambientales detallados basados en datos de elevación y temperatura.
Los resultados mostraron mapas de 'nichos de supervivencia' donde los microbios pueden persistir desde el fondo de un cráter de varios kilómetros hasta la huella de una bota.

Cinco microorganismos comunes en la piel humana y en el interior de las naves espaciales fueron analizados, incluyendo el hongo Aspergillus niger, que resiste calor y radiación ultravioleta. El Aspergillus niger ha sido encontrado en la Estación Espacial Internacional y demuestra resistencia incluso fuera de ella.
La presencia de microbios en misiones espaciales es inevitable, ya que un trozo de piel del tamaño de la goma de un lápiz puede contener un millón de bacterias. Para prevenir la contaminación, las naves robóticas se someten a horneados a más de 204 grados centÃgrados, pero esto no es factible para misiones con tripulaciones.

En el polo sur de la Luna, las crestas de los cráteres y las montañas crean sombras permanentes y frÃas que conservan agua y protegen de la radiación. La supervivencia en la Luna implica resistir al menos un dÃa terrestre sin crecer ni multiplicarse, ya que no se tiene indicio de que el satélite tenga los recursos necesarios, como agua lÃquida.
La NASA tiene planeado enviar en 2028 la primera misión tripulada a la superficie lunar en más de medio siglo, lo que servirá como anticipo a futuras misiones de colonización del satélite terrestre.
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