Los binomios caninos mexicanos son reconocidos en misiones internacionales de búsqueda y rescate. Sin embargo, el envenenamiento de los perros rescatistas Athos y Tango pone de manifiesto la limitada justicia animal en México.
En junio de 2021, Vicente Patiño envenenó故意 a los perros en Querétaro, con la intención de matar a toda una manada entrenada por Édgar Martínez, de la Cruz Roja. Athos, un border collie que ayudó en los rescates del sismo de 2017, y Tango, un yorkshire terrier de asistencia emocional, murieron.

En agosto de 2022, la jueza Alicia Basurto García condenó a Patiño a 10 años y medio de prisión y le impuso una multa de 2. 4 millones de pesos. El caso fue el primero en México en que se condenó por maltrato animal con una prisión efectiva. No obstante, las revisiones legales redujeron la pena.
En febrero de 2024, un juicio de amparo benefició a Patiño, y en 2025, se reclasificó a Athos y Tango como animales domésticos, eliminando agravantes. La pena máxima se estableció en cinco años y se descartó la reparación económica.

Activistas y abogados critican esta resolución como un mensaje de impunidad y una falta de reconocimiento de la crueldad extrema. A pesar de esto, los binomios caninos siguen desempeñando un papel crucial en operaciones de rescate, como en Venezuela, donde 22 perros mexicanos con certificaciones internacionales participaron en búsquedas de sobrevivientes.
La Secretaría de la Defensa Nacional y la Cruz Roja Mexicana desplegaron perros especializados, demostrando la importancia de estos animales en la salvación de vidas.
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