México posee la sexta reserva mundial de gas shale, pero compra al exterior tres cuartas partes del gas natural que utiliza, casi todo a través de ductos desde Texas. La contradicción se agudiza cuando el 60 % de la electricidad nacional se genera en centrales de ciclo combinado que queman ese mismo combustible importado.
La dependencia se volvió políticamente insostenible tras el aumento de tensiones comerciales y migratorias con Washington. Ante el riesgo de interrupciones, el gobierno de Claudia Sheinbaum reactivó la discusión sobre la fracturación hidráulica.

El 15 de abril presentó al grupo de especialistas que en dos meses entregará recomendaciones sobre si se debe autorizar el fracking a gran escala. La técnica, que inyecta agua, arena y químicos a alta presión para liberar gas atrapado en rocas profundas, se ha usado en el país desde 1950.
Su expansión se disparó tras la reforma energética de 2014, cuando se perforaron más de 33 000 pozos; más de 8 000 ya fueron fracturados, según la Comisión Nacional de Hidrocarburos. La mayor concentración se localiza en Tamaulipas, Veracruz y Nuevo León.

La controversia gira en torno al posible daño a acuíferos, generación de sismos inducidos y emisiones de metano, frente a la promesa de soberanía energética.
Ni Andrés Manuel López Obrador ni Claudia Sheinbaum habían ocultado su rechazo al fracking, pero la guerra de precios y la sobreoferta de gas barato en el Permian Basin —la gigante cuenca shale que se extiende bajo Texas y Nuevo México— han reabierto el debate.

En varios días de 2024 y 2025, el gas en ese yacimiento llegó a cotizar en valores negativos: los productores pagaban por deshacerse del excedente. Ese mismo combustible barato cruza la frontera hacia centrales mexicanas, lo que expone la vulnerabilidad estratégica del país.
El dilema para Sheinbaum es decidir si protege el ambiente o reduce la factura energética y el riesgo geopolítico. El informe que reciba en junio definirá si se acelera la exploración de shale nacional o se buscan rutas alternativas para diversificar el abasto.
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