El Informe Mundial sobre las Drogas 2026 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) señala que México es clave en el suministro de metanfetamina para América del Norte, con un abastecimiento mayoritariamente manejado por grupos delictivos organizados radicados en el país.
Esta situación ha tenido un impacto severo en México, evidenciado por un aumento drástico en el número de personas que recibieron tratamiento por trastornos por consumo de metanfetamina entre 2015 y 2023, que se multiplicó por 25. En ese mismo periodo, los ingresos a salas de urgencias por estimulantes distintos de la cocaína se incrementaron siete veces.
La expansión del conocimiento criminal mexicano ha trascendido fronteras, con la rápida evolución mundial en la fabricación de metanfetamina a gran escala, basada en el precursor P-2-P, y la exportación de conocimientos especializados hacia Europa y África.

Ciudadanos mexicanos con presuntos vínculos con el crimen organizado también han participado en la fabricación de metanfetaminas en el sur de Asia. México es uno de los principales productores de amapola ilícita a nivel mundial, aunque las estimaciones sugieren un descenso en la superficie de cultivo hasta 2022.
A pesar de aumentos en producción en países como México, Myanmar y Laos, no compensan la caída del 95% en producción de opio en Afganistán tras las prohibiciones de 2022.
En cuanto a la logística del narcotráfico, México ha adoptado nuevas tecnologías para evadir la justicia, con un uso frecuente de vehículos aéreos no tripulados (drones) a lo largo de la frontera con Estados Unidos desde principios de la década de 2010, que operan de noche y a baja altitud para evitar detección.
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