México enfrenta una crisis de desapariciones y fosas clandestinas, según un informe de la Universidad Iberoamericana. Desde 2006, se han registrado más de 5.000 fosas clandestinas en el país, cada vez más de ellas vinculadas a feminicidios. El país acumula más de 134.000 registros oficiales de personas desaparecidas y más de 83.000 restos humanos sin identificar.
El estudio 'Trazar la ausencia, caminar la esperanza' documenta un aumento constante en los hallazgos de fosas clandestinas durante los últimos tres mandatos presidenciales en México. Durante el gobierno de Felipe Calderón se contabilizaron 524; con Enrique Peña Nieto la cifra ascendió a 1.336; y bajo la administración de Andrés Manuel López Obrador, el último periodo analizado, se disparó hasta las 3.292.

El informe pone de manifiesto que México afronta una doble crisis: la de las desapariciones y la saturación de los servicios forenses estatales, donde se custodian 83.000 restos humanos sin filiación ni nombre. Ante esta parálisis institucional, son los propios familiares de las víctimas quienes continúan liderando los rastreos en cerros, predios y pozos, asumiendo tareas de investigación y arriesgando sus vidas para devolver la identidad a sus allegados.
Una de las aportaciones más reveladoras del documento es la relación entre el ocultamiento de cadáveres y la violencia machista. Entre enero de 2020 y septiembre de 2024, la investigación documentó 58 fosas vinculadas con feminicidios, en las cuales fueron localizadas 92 mujeres. La mayor cantidad de hallazgos se registró en 2024, con 22 fosas hasta septiembre, seguido de 13 en 2022, diez en 2023, siete en 2020 y seis en 2021.

Para determinar su posible vínculo con feminicidios, las investigadoras contrastaron las características de cada caso documentadas por medios de comunicación con las razones de género previstas en el Código Penal Federal para este delito. El 60,7% de estas fosas se encontraba en inmuebles privados, frente al 14,3% localizado en predios y proporciones menores en caminos, cerros, barrancas, pozos o cuerpos de agua.
Mariana Marchand, investigadora del Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana, destaca que este hallazgo es especialmente revelador para dimensionar el fenómeno de fosas clandestinas vinculadas al feminicidio, una vertiente poco documentada de las crisis de desapariciones y de violencia feminicida en el país. Enfatiza que las autoridades deben tener en cuenta estos hallazgos en inmuebles para facilitar los cateos a las familias buscadoras.
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