Hay hallazgos documentados en las 32 entidades del país; la concentración ha cambiado territorialmente con los años. Evidencia estudio graves deficiencias para dimensionar, investigar y atender la crisis de desapariciones Ciudad de México, 21/08/26 (Más). – En México han sido reportadas 5 mil 152 fosas clandestinas durante las últimas dos décadas, en las que fueron localizados al menos 5 mil 718 cuerpos, de acuerdo con un análisis elaborado por el Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana.
Los registros muestran que el fenómeno se ha extendido por todo el territorio nacional y que los puntos de mayor concentración han cambiado con el paso de los años, en medio de la crisis de desapariciones y violencia que enfrenta el país. De acuerdo con información publicada por Animal Político, Guerrero encabeza el registro con 416 fosas clandestinas, seguido de Veracruz, con 400; Sonora, con 381; Guanajuato, con 294, y Jalisco, con 263.
Estas cinco entidades concentran en conjunto alrededor de la mitad de los hallazgos registrados a nivel nacional y forman parte de un fenómeno que, lejos de encontrarse limitado a determinadas regiones, ha sido documentado en las 32 entidades federativas.

Las cifras forman parte del informe “Trazar la ausencia, caminar la esperanza”, elaborado por el Programa de Derechos Humanos de la Ibero, que analiza no solamente la cantidad de fosas y cuerpos encontrados, sino también los patrones territoriales, las características de las víctimas, los posibles responsables, los tipos de violencia empleados y las condiciones institucionales que han permitido la persistencia de los entierros clandestinos. El estudio advierte que estos hallazgos deben entenderse dentro de una cadena más amplia de desapariciones, homicidios, feminicidios, desplazamientos forzados y otras violaciones graves a los derechos humanos.
El análisis encontró diferencias importantes entre los registros elaborados por las fiscalías y la información recopilada a través de medios de comunicación. Las autoridades documentaron 46. 5 por ciento más fosas que la prensa, pero las publicaciones periodísticas contabilizaron 46 por ciento más cuerpos, lo que representa 2 mil 623 víctimas adicionales respecto de las reconocidas en las fuentes oficiales. Estas diferencias evidencian las dificultades para dimensionar con precisión la magnitud del fenómeno y construir registros nacionales homogéneos. La distribución geográfica de las fosas también ha experimentado modificaciones importantes entre distintos periodos.

De 2006 a 2012, los hallazgos tuvieron una mayor concentración en estados del norte del país, mientras que entre 2013 y 2018 Veracruz, Guerrero y Jalisco reunieron alrededor del 62 por ciento de las fosas documentadas. Para el periodo comprendido entre 2019 y 2024, la concentración se desplazó principalmente hacia Sonora, Guanajuato y Colima, lo que, según el informe, muestra el movimiento de las dinámicas de macrocriminalidad. Sonora es uno de los casos que registraron el crecimiento más pronunciado: pasó de tres hallazgos de fosas clandestinas entre 2013 y 2018 a 361 entre 2019 y 2024.
Guanajuato presentó una transformación similar, pues aumentó de seis registros durante el primero de esos periodos a 283 durante el segundo. A nivel municipal, Acapulco aparece como el territorio con mayor número de fosas durante los 18 años analizados, con 189, seguido de Tecomán, con 184; Hermosillo, con 110; Veracruz, con 101, y Juárez, con 96. La concentración municipal alcanza proporciones especialmente altas en algunos estados. Tecomán reúne el 81 por ciento de las fosas registradas en Colima, Juárez concentra el 47 por ciento de las correspondientes a Chihuahua y Acapulco representa el 45 por ciento de las documentadas en Guerrero.
Sin embargo, los municipios que concentran más fosas no necesariamente son aquellos donde se ha exhumado a una mayor cantidad de víctimas. Entre 2019 y 2024, Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco, registró 287 cuerpos; Tecomán, Colima, 200; Ixtlahuacán, Colima, 170; Tijuana, Baja California, 162, y Hermosillo, Sonora, 150. El estudio también analiza la posible participación de los responsables en los casos documentados. A partir de notas periodísticas publicadas entre enero de 2021 y septiembre de 2024, los investigadores localizaron únicamente 153 textos que mencionaban a posibles perpetradores.

A partir de esa información establecieron cuatro categorías: crimen organizado, particulares, fuerzas estatales y una denominada “zona gris”, que comprende situaciones en las que existen indicios de coexistencia, colaboración o posible colusión entre actores estatales y organizaciones criminales. Esta última categoría concentra 61 por ciento de los casos analizados. Los lugares utilizados para ocultar los cuerpos muestran también patrones recurrentes. El 32. 9 por ciento de las inhumaciones clandestinas fue localizado en predios, 28. 3 por ciento en inmuebles privados y 10. 8 por ciento a un costado de caminos.
En conjunto, estos tres tipos de espacios representan aproximadamente 73 por ciento de los casos.
Etiquetas: México, Fosas clandestinas, Desapariciones, Violencia, México · Desapariciones y fosas
