DATO DURO
Gabriela Rivadeneira acusó al presidente Daniel Noboa de concentrar poder con respaldo de Donald Trump y de las élites ecuatorianas, mientras persigue a la oposición y abre espacio a presencia militar extranjera en Ecuador.
La líder opositora ecuatoriana, Gabriela Rivadeneira, afirma que su país vive una “ruptura del Estado de derecho” impulsada por el presidente ultraderechista, Daniel Noboa, quien en ese proceso de concentración de poder y cooptación de otros poderes públicos cuenta con el apoyo de las élites económicas nacionales y de Estados Unidos.
En entrevista con Proceso, la presidenta de Revolución Ciudadana (RC), la mayor fuerza política de Ecuador, dice que el cierre de los espacios democráticos y la ruptura del orden constitucional se expresan, principalmente, en la persecución judicial que enfrenta su partido, al cual un juez le quitó el registro, y en la violación sistemática de los derechos humanos por parte de policías, militares y otros agentes del Estado. También, señala, en la presencia de tropas y equipo bélico estadunidenses en el país, pese a que la Constitución prohíbe de manera explícita las bases militares extranjeras y las instalaciones con propósitos militares.

Rivadeneira no duda en decir que Ecuador tiene un mandatario estadunidense. No sólo porque Noboa nació y se formó en Miami, sino porque ha demostrado ser más leal al presidente de su país natal, Donald Trump, que a los ecuatorianos que lo eligieron para gobernar a la nación sudamericana. Y esa impronta se refleja en la manera en que ejerce el poder. El 25 de marzo último, por ejemplo, le otorgó la máxima condecoración del país, la Orden Nacional al Mérito en grado de Gran Cruz, a la exsecretaria de Seguridad Nacional de Trump, Kristi Noem, una feroz cazadora de inmigrantes latinoamericanos, entre ellos ecuatorianos. Los discursos de él y la homenajeada fueron en inglés.
CONTEXTO
De acuerdo con Rivadeneira, Noboa –heredero del magnate bananero Álvaro Noboa, el hombre más rico de Ecuador– está construyendo un régimen autocrático con el apoyo de Trump y en función de los intereses de Estados Unidos en la región. Trump, dice, ha elegido el territorio ecuatoriano como su centro de operaciones militares en la región. Y, al mismo tiempo, “se está instaurando una dictadura donde, además, se está aniquilando a la oposición electoral”.
Contexto político
Organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) han advertido que la cooptación de jueces, las presiones y las amenazas contra magistrados por parte del gobierno y el alineamiento de la Fiscalía General con el Ejecutivo han erosionado la independencia judicial y le han dado a Noboa un amplio espacio para el uso discrecional de la justicia con fines políticos. Rivadeneira sostiene que Noboa es “un junior jugando al presidente”.

CONCLUSIÓN
“Noboa está usando a la justicia para perseguir a la oposición”, acusa la presidenta de RC, el partido del expresidente Rafael Correa, quien vive como asilado político en Bélgica y enfrenta en Ecuador una pena de ocho años de prisión y 25 años de inhabilitación en la vida pública por cohecho e “influjo psíquico”, según la sentencia que él considera el corolario de la persecución política en su contra y contra los dirigentes de su partido. En febrero último un juez dictó prisión preventiva al alcalde de Guayaquil, Aquiles Alvarez, una figura de RC que enfrenta acusaciones de lavado de dinero y evasión tributaria.
Los excandidatos presidenciales de ese partido, Luisa González y Andrés Arauz, enfrentan investigaciones por el supuesto ingreso de dinero de Venezuela a sus campañas electorales. Rivadeneira dice que, además, 50 de los 60 asambleístas de RC tienen procesos judiciales abiertos y, casualmente, son los legisladores que están a cargo, en la Asamblea Nacional (congreso unicameral), de las investigaciones por corrupción y narcotráfico contra “personajes anclados a la familia presidencial y a su círculo más cercano”.
Cuando el narcotráfico toca a las empresas El presidente Noboa es propietario de Lanfranco Holdings, SA, una empresa con sede en Panamá, un paraíso fiscal, que a su vez es la accionista mayoritaria de Noboa Trading Co. , que al menos en tres ocasiones se ha visto involucrada en tráfico de cocaína enviada a Europa oculta en contenedores de banano, su principal producto de exportación. También ha sido hallada cocaína en contenedores de la empresa Blasti, SA, –vinculada al consorcio de los Noboa– en el puerto privado DP World Posorja, en la suroccidental provincia ecuatoriana de Guayas, propiedad de una tía del presidente, Isabel Noboa Pontón.
