Inteligencia artificial en los negocios: el peligro de volvernos promedio | Grupo Animal Inteligencia artificial en los negocios: el peligro de volvernos promedio Joel Aguirre · 4 de junio de 2026 Por Jay Arias En las últimas semanas asistà a varios eventos de marketing , negocios y tecnologÃa. Casi todos los speakers hablaron sobre inteligencia artificial . La conclusión era siempre la misma: la AI llegó para quedarse y se está convirtiendo en el nuevo lenguaje obligatorio de los negocios. Pero la pregunta importante no es si debemos usarla. La verdadera pregunta es: ¿qué estamos dispuestos a sacrificar en nombre de la eficiencia?
Hoy vemos una carrera acelerada entre Google, Meta, OpenAI, Anthropic, Microsoft y otras grandes tecnológicas por dominar la siguiente capa de infraestructura digital. La AI ya no es solo una herramienta: empieza a convertirse en el nuevo sistema operativo del marketing , la creatividad, la productividad, la búsqueda, el comercio y la toma de decisiones. Y ahà es donde creo que debemos detenernos un momento. Porque mientras muchas empresas celebran la automatización, también empiezan a aparecer preguntas que nadie en esos auditorios quiere debatir: ¿Qué pasará con los empleos que hoy dependen de la operación, la creatividad, la pauta, el análisis y la estrategia?
¿Qué implica que unas cuantas plataformas concentren cada vez más datos, decisiones y capacidades? ¿Qué costo social, ambiental y económico tendrá esta nueva infraestructura? ¿Y qué pasa cuando dejamos que los modelos promedio interpreten comportamientos humanos que no son promedio? En todas las ponencias se repetÃa la misma promesa: automatizar, reducir procesos, exponenciar resultados . Google, Meta y algunos retailers están próximos a compartir plataformas de marketing digital totalmente automatizadas. Piezas creativas, copies , optimización de presupuesto, ejecución de campañas hechas con un par de clics, sin necesidad de equipos especializados que lo operen.
No todo aparece en un dashboard ni en un prompt No pude evitar pensar en las personas que han forjado su carrera en estos rubros: ¿Qué pasa con ellas? ¿Las estamos preparando para evolucionar o simplemente estamos celebrando que sus tareas puedan desaparecer? Desde LEXIA usamos inteligencia artificial todos los dÃas. La exploramos, entendemos su valor y nos apoyamos en ella. Pero también tenemos claro algo: la tecnologÃa no puede estar por encima de la persona. Nuestro trabajo no es solo procesar información, es entender a la sociedad.

Y eso implica leer tensiones, contradicciones, cambios culturales, emociones, miedos, aspiraciones y comportamientos que no siempre aparecen en un dashboard ni en un prompt . Un insight no es solo un dato bien procesado. Es una tensión humana bien entendida. Es descubrir por qué alguien dice una cosa, pero hace otra, por qué una persona compra por precio, pero justifica por calidad, por qué una marca puede ser funcionalmente correcta, pero emocionalmente irrelevante o por qué una campaña puede tener buen performance , pero no construir significado. Ahà es donde la mirada humana sigue siendo indispensable. Y parece que eso no lo están viendo .
El riesgo de depender demasiado de la AI es terminar trabajando dentro de un marco promedio, genérico. Y nuestros clientes, consumidores y comunidades no son promedio. Si todos usamos las mismas herramientas, los mismos modelos, los mismos prompts y los mismos patrones, corremos el riesgo de producir marcas cada vez más parecidas entre sÃ. Más eficientes, sÃ. Más optimizadas, tal vez. Pero también más parecidas, como el diseño de los automóviles. ¿Estamos comprendiendo las consecuencias de la IA? La discusión global sobre AI ya no está solamente en la productividad.
Está también en la privacidad, los derechos de autor, el uso de datos, la concentración de poder en unas cuantas plataformas y la posibilidad de que las decisiones humanas se deleguen cada vez más a sistemas que no siempre entendemos del todo. Comunidades en distintas partes del mundo ya cuestionan la construcción de centros de datos por su gran consumo de energÃa, uso de agua e impacto ambiental . La AI parece invisible cuando aparece como una respuesta en pantalla, pero detrás necesita servidores, electricidad, terrenos, enfriamiento y recursos naturales. Tal vez hay demasiado dinero en juego. Tal vez la velocidad nos está ganando.
O tal vez no estamos conectando todas las consecuencias. No lo sé con certeza. Pero sé que en medio de tanto entusiasmo, no se escucha en la conversación los costos de lo que implica. La AI puede ayudarnos a acelerar respuestas, pero todavÃa necesitamos criterio para saber si estamos haciendo las preguntas correctas. Puede ayudarnos a producir más, pero no necesariamente a comprender mejor. Y en un mundo donde todo se puede automatizar, no puedo evitar preguntarme: si dejamos de observar, de contradecir y de incomodarnos con lo que no encaja en el modelo ¿Qué tipo de entendimiento estamos construyendo?
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