La utilización de inteligencia artificial (IA) en ataques de ransomware ha elevado su efectividad en un 65% para las organizaciones que han sufrido dichos incidentes, según el Reporte sobre Ransomware en la Era de la IA 2026 de Proofpoint. Este aumento se debe a que la IA facilita campañas de phishing, suplantación de identidad y robo de credenciales más convincentes.
El estudio se apoyó en una encuesta a 953 profesionales de ciberseguridad de doce países, de los cuales el 84% reportó haber experimentado un incidente de ransomware entre marzo de 2025 y abril de 2026. Entre las organizaciones afectadas, un 28% señaló que la IA incrementó la efectividad del ataque, mientras que un 37% indicó que el aumento fue moderado.
Los ciberdelincuentes emplean IA para crear señuelos de phishing más convincentes, redactar mensajes de suplantación de identidad dirigidos a personas específicas y acelerar el reconocimiento de las estructuras organizacionales y los patrones de comunicación. Además, la IA puede facilitar la creación de scripts y otros componentes utilizados durante las diferentes etapas de un ataque.

El phishing y otros métodos de ingeniería social basados en correo electrónico fueron el punto de entrada inicial en 34% de los incidentes de ransomware. La explotación de vulnerabilidades representó 20% de los accesos iniciales, mientras que 18% comenzó con credenciales comprometidas y 15% mediante accesos remotos.
En cuanto a las tácticas específicas empleadas al inicio de los ataques, los enlaces maliciosos fueron identificados en 47% de los casos y los archivos adjuntos maliciosos en 46%. Le siguieron el robo de credenciales, con 36%, y el correo electrónico empresarial (BEC), con 35%.

El ransomware no depende exclusivamente de vulnerabilidades técnicas; las comunicaciones empresariales, las credenciales y la interacción de los usuarios continúan formando parte importante de la cadena de ataque. El reporte de Proofpoint encontró que 54% de las organizaciones afectadas pagó un rescate, y 37% de quienes realizaron el pago recibió una segunda demanda de extorsión posteriormente.
Respecto a la información sustraída, el 36% de los encuestados confirmó que se robaron datos sensibles durante el incidente, mientras que 29% sufrió exfiltración de datos, aunque no pudo determinar su sensibilidad. En conjunto, alrededor de 65% experimentó alguna forma de robo de datos. La información sustraída puede utilizarse para mantener la presión sobre la víctima mediante nuevas demandas de pago, venderse en mercados criminales o servir como punto de partida para ataques p
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