La inflación en México alcanzó su nivel más bajo desde mayo de 2020, con una tasa de 3. 12% en julio de 2026, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Este resultado es un indicativo de la variación en los precios de bienes y servicios que consumen los hogares mexicanos y tiene un impacto directo en el poder adquisitivo de las familias y las decisiones de política monetaria.
El indicador subyacente de inflación, que excluye productos con variaciones más volátiles como energéticos y alimentos no procesados, se ubicó en 3.95%. Este componente permite observar con mayor claridad las presiones de precios a mediano y largo plazo.
El Banco de México mantiene la tasa de referencia en 6.5%, un nivel que, según estimaciones de especialistas, podría permanecer sin cambios hasta el cierre de 2026. La decisión sobre las tasas de interés es clave para el comportamiento de la economía, ya que influye directamente en el costo del

El descenso de la inflación anual ofrece un escenario favorable para las familias mexicanas, ya que el poder de compra de los salarios se deteriora menos que en meses anteriores. Para los hogares, esto significa que los precios de la canasta básica aumentan a un ritmo más moderado.
El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) confirma que la tendencia descendente se ha sostenido durante varios meses consecutivos, lo que brinda mayor certidumbre a consumidores y empresas sobre las expectativas de precios en los próximos meses.
Las autoridades financieras mantienen una postura cautelosa ante los factores que todavía pueden generar presiones sobre los precios en la economía mexicana, evaluando el rumbo de la política monetaria para el cierre del año.
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