La inflación interanual en Estados Unidos se mantuvo en el 3,4% durante agosto de 2026, interrumpiendo dos meses consecutivos de descensos previos. El dato coincide con las expectativas de los analistas consultados por el mercado.
La tasa subyacente, que excluye energía y alimentos por su mayor volatilidad, se moderó hasta el 2,4%, una décima menos que el 2,5% registrado en julio, según informó la Oficina de Estadísticas Laborales del país.
Los precios de la energía representaron el factor de mayor presión al alza, con un incremento anual del 16,3%, acelerándose desde el 14,3% observado el mes anterior. Este comportamiento contrasta con la tendencia de los alimentos, cuyo alza fue del 2,7%, tres décimas inferior a la cifra previa.

En términos mensuales, la inflación general repuntó cuatro décimas en agosto, tras el avance del 0,1% de julio. La tasa subyacente mensual subió un 0,3%, también por encima del 0,2% del mes precedente.
El estancamiento de la inflación general adquiere relevancia para la toma de decisiones monetaria. El Comité Federal de Mercado Abierto de la Reserva Federal tiene programada su reunión para el próximo jueves, donde definirá la trayectoria de los tipos de interés.
Los mercados globales observan de cerca estos datos, dado el peso de la economía estadounidense en el sistema financiero internacional. La persistencia de la inflación por encima del objetivo del 2%, especialmente con la energía como motor de presión, complica el escenario para autoridades monetarias.

La divergencia entre inflación general y subyacente —con esta última más cercana a la meta— refleja la naturaleza asimétrica de los factores que impulsan los precios. La volatilidad del componente energético distorsiona la lectura agregada sin alterar necesariamente las expectativas de mediano plazo.
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