El índice de precios de los gastos de consumo personal (PCE), que es el indicador de inflación preferido por la Reserva Federal, subió un 4. 1% anual en mayo de 2026, su nivel más alto en tres años. Este aumento representa un incremento con respecto al 3.8% registrado en abril del mismo año y está vinculado a los elevados precios de la energía derivados del conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel contra Irán.
El bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz por parte de Teherán ha sido un factor determinante en el alza de los precios de los combustibles, lo que se ha traducido en presiones inflacionarias significativas para la economía estadounidense. A pesar de que Washington y Teherán han firmado un acuerdo preliminar para poner fin al conflicto, los expertos del sector petrolero afirman que tardará meses en recuperar los niveles normales de producción.

El índice PCE mide los cambios en los precios de bienes y servicios que consumen los hogares estadounidenses y es crucial para la toma de decisiones sobre política monetaria, incluyendo las tasas de interés que afectan directamente los

Los hogares estadounidenses han enfrentado meses de presión en sus bolsillos, particularmente por el costo de llenar el tanque de gasolina y los servicios relacionados con la energía. A pesar de este panorama, los precios de la gasolina han bajado considerablemente desde mayo, según señala Heather Long, economista jefe de Navy Federal Credit Union, quien afirmó que los hogares estadounidenses ya han experimentado cierto alivio.

Algunos analistas creen que la inflación ha alcanzado su pico y que se espera una eventual moderación en los precios. Sin embargo, la realidad sugiere que, aunque las tensiones geopolíticas disminuyan, los efectos en los precios de combustibles no se revertirán de manera inmediata.
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