La inflación mundial alcanzó un pico promedio de 8,7% en 2022, según el Banco de la República. En economías avanzadas, la inflación al consumidor pasó de 0,7% en 2020 a 7,3% en 2022, mientras que en emergentes y en desarrollo subió de 5,3% a 9,7%. Este aumento se atribuye a políticas monetarias y fiscales expansionistas, restricciones a la movilidad internacional y la invasión de Rusia a Ucrania, que impactaron en precios de petróleo, gas y cereales.
En Colombia, la inflación experimentó un aumento de 1,6% a 13,1% entre finales de 2020 y finales de 2022, una subida más pronunciada que la global. Factores como bloqueos viales, depreciación del peso y reversión de alivios temporales en precios de gasolina y tarifas contribuyeron a este fenómeno.

Comparado con países latinoamericanos como México, Brasil, Perú y Chile, Colombia muestra una inflación más persistente. A pesar de disminuir desde un pico de 13,3% en marzo de 2023 a 9,3% en diciembre, la inflación colombiana aún triplicaba la meta establecida de 3,0%.
Mientras otros países se acercaron a sus metas inflacionarias en 2023, Colombia registró una inflación de 5,2% en diciembre de 2024 y se estabilizó en 2025 en un nivel ligeramente superior a 5,0%. En 2026, la inflación colombiana volvió a incrementarse, alejándose de la de sus pares regionales en un de expansión fiscal y fuertes choques de costos laborales.

Las diferencias inflacionarias se reflejan en las tasas de interés de política monetaria. Colombia y Brasil han tenido que aumentar sus tasas de interés más que otros países para lograr la convergencia de la inflación hacia sus metas.
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