INEGI y la demoledora radiografía de la corrupción Domingo, 31 Mayo 2026 Por Jorge Ramón Rizzo Focus Group Focus Group escribe Jorge Ramón Rizzo La corrupción en México ya se percibe de manera ambiental. Es decir, un ciudadano no necesita ser extorsionado todos los días por un policía de tránsito para saber que el sistema está viciado; lo constata al observar la opacidad en las obras públicas, el nepotismo en las dependencias gubernamentales, la nula transparencia institucional o la persistente impunidad que cobija a los sujetos señalados por delinquir. Lamentablemente, la percepción de corrupción en México se encuentra en el ambiente día con día.
Y no es para menos, ya que el 84. 1% de la población mexicana considera que los actos de corrupción en su entidad son frecuentes o muy frecuentes, una cifra demoledora provista nada más y nada menos que por la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) publicada recientemente por el INEGI. Este 84. 1% de la población que percibe la corrupción como frecuente en sus entidades, evidencía que la desconfianza hacia el aparato gubernamental sigue profundamente arraigada en la sociedad. Y es tal el nivel de desconfianza, que únicamente el 4.

6% de víctimas de actos de corrupción denuncian el hecho, lo que se constituye como un dato alarmante entre los revelados por la encuesta, ya que confirma la nula confianza en los mecanismos de denuncia. Y por si lo anterior fuese poco, el INEGI arroja un dato terrible: La corrupción le cuesta a los bolsillos de los mexicanos más de 17 mil millones de pesos anuales.

Se trata de un enorme desvío de recursos, que impacta directamente en las finanzas de las familias, equivale a presupuestos enteros de programas sociales; demostrando que la corrupción no es una simple falta administrativa, sino una especie de "impuesto invisible" que frena el desarrollo social desde la célula misma, representada por las familias. La percepción del problema no es uniforme, pero es generalizadamente crítica: Regiones como Michoacán (89. 4%), Baja California (89. 3%) y la Ciudad de México (88. 9%) encabezan los peores indicadores de esta percepción. Donde casi nueve de cada diez ciudadanos en estas entidades asumen la corrupción como una constante.

Pero no se quedan atrás Puebla (87. 7%) y Veracruz (85%), estados donde también la ciudadanía percibe que las reglas del juego están amañadas y que el acceso a derechos básicos depende de intermediarios o prebendas. Quiero dejar claro que no se trata únicamente de grandes desvíos presupuestarios en las altas esferas, sino de la experienci
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