La Iglesia católica exhortó a las autoridades a elevar la búsqueda de personas desaparecidas al nivel de "causa nacional", en una editorial publicada con motivo del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, conmemorado el 30 de agosto.
En el texto "Desde la Fe", el Episcopado describió la desaparición como "una de las heridas más profundas de nuestro país" y subrayó que miles de familias mexicanas inician cada día con la misma pregunta: "¿Dónde están?". La institución advirtió contra el riesgo de normalizar la crisis, señalando que detrás de cada cifra hay un nombre y una familia en espera.
La postura clerical enfatizó que el acompañamiento social no sustituye las obligaciones estatales. "El Estado tiene la responsabilidad irrenunciable de prevenir las desapariciones, buscar de manera inmediata y efectiva, investigar, procurar justicia y generar las condiciones para que estos hechos no se repitan", precisó el editorial.

El llamado coincide con un de violencia contra buscadores. Un día antes de la conmemoración, Alma Rosa Rojo Medina, fundadora del colectivo Voces Unidas por la Vida y pionera en la búsqueda de desaparecidos en Sinaloa, sufrió un ataque a balazos en el que también resultó herida una de sus hijas. La Fiscalía estatal investiga si la agresión estuvo relacionada con su labor.
La Iglesia reconoció la labor de las madres buscadoras y las organizaciones familiares que, impulsadas "por su dolor, valentía y tenacidad", logran avances en la localización de víctimas y mantienen vigente la exigencia de justicia.
Como parte de sus acciones, la institución se comprometió a acompañar a las familias, abrir espacios de escucha, contribuir a la reconstrucción del tejido social y promover caminos de paz. Anunció además que las celebraciones eucarísticas incluirán la intención de orar por los desaparecidos y sus familiares.

Según cifras del Gobierno presentadas en marzo, México acumula 132,534 personas desaparecidas y no localizadas desde 1952. De ese total, 130,178 corresponden al periodo iniciado en 2006, cuando se desplegó la estrategia militar contra el narcotráfico.
El editorial cerró con una pregunta dirigida a la sociedad: "Mientras miles de familias siguen buscando a quienes aman, ¿dónde estamos nosotros?".
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