La transformación digital está redefiniendo lo que las organizaciones necesitan proteger, con la identidad digital emergiendo como el nuevo eje central de la estrategia de ciberseguridad.
En un entorno donde la Inteligencia Artificial, cuentas de servicio y aplicaciones automatizadas juegan un papel activo, la identidad digital se ha convertido en un factor crÃtico. El reporte Cybersecurity Considerations 2026 de KPMG revela que las identidades no humanas superan a las humanas en una proporción de 80 a 1 en las organizaciones.
Check Point External Risk Management reporta un aumento del 160% en el robo de credenciales corporativas entre 2024 y 2025. Sergio MartÃnez, Director de Investigación y Desarrollo de IQSEC, señala que la red ya no es el principal perÃmetro de defensa, sino la identidad.

En el evento Identiverse 2026, especialistas de IQSEC destacaron la insuficiencia de los modelos tradicionales de autenticación de usuarios y administración de accesos en un ecosistema dinámico. La conversación se desplazó hacia una confianza continua, evaluando cada solicitud de acceso según el , el riesgo y el comportamiento de la identidad.
La gobernanza de identidad se enfrenta a un reto con el crecimiento exponencial de identidades no humanas, que a menudo operan con privilegios elevados y permanecen fuera de los controles tradicionales.

El robo de credenciales se ha convertido en una de las principales tácticas de ataque, con las credenciales y privilegios valiéndose como activos valiosos para el cibercrimen. La autenticación se está moviendo hacia mecanismos más seguros y transparentes, con las passkeys surgiendo como una alternativa al phishing y al robo de contraseñas.
El crecimiento de los deepfakes y las identidades sintéticas hace necesario fortalecer los procesos de verificación en sectores altamente regulados.
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