Torreón, Coahuila.- El vocero nacional del Buró de Los ciberdelincuentes estudian primero lo que las personas comparten en redes sociales, detectan debilidades y luego diseñan ataques personalizados que terminan en fraudes crediticios.
Las aplicaciones de citas y los sitios de empleo son sus escenarios favoritos. Ahí crean perfiles falsos, entablan conversaciones y, cuando la víctima baja la guardia, piden datos personales o documentos que luego usan para contratar servicios o solicitar préstamos.

La diferencia con estafas anteriores, dijo Varela, es la calidad del engaño. Antes bastaba con detectar un correo mal escrito; ahora los mensajes mencionan el banco real del usuario, imitan la voz de un familiar o hacen referencia a compras recientes. Todo se genera con modelos de lenguaje y síntesis de voz que analizan miles de datos públicos.
El especialista recomendó desconfiar de cualquier oferta que apure la decisión. Si aparece una promoción, trabajo o pareja ideal, conviene investigar antes de entregar la información. En caso de recibir mensajes sobre problemas fiscales o devoluciones del SAT, la consulta debe hacerse únicamente desde el portal oficial del Servicio de Administración Tributaria.

Cuando se detecten solicitudes de Esta acción impide que se abran nuevos financiamientos a nombre de la persona afectada sin su autorización expresa.
Varela insistió en que los delincuentes apelan a emociones como el miedo o la desesperación para que la víctima reaccione de inmediato. La regla, subrayó, es pausar, verificar fuentes y, si hay dudas, acudir a la institución que supuestamente envió el mensaje.
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