La Secretaría de Medio Ambiente de Nuevo León y representantes del Gobierno de Francia reactivaron el proyecto de una “Unidad Territorial de Metanización” que convertiría residuos orgánicos en biometano para inyectar a la red de gas natural del estado. La iniciativa se revisó en una mesa de trabajo encabezada por el titular de la dependencia estatal, Raúl Lozano Caballero, y por el cónsul general de Francia en Monterrey, Pierre Raynaud.
El modelo plantea una empresa de participación público-privada cuya sede se definirá entre el predio de SIMEPRODE o el parque industrial Dulces Nombres. Según Lozano, la metanización “no solo representa una solución ambiental, sino una inversión rentable” que reduce la huella de carbono y promueve la economía circular.
En abril de 2025 concluyó el estudio de viabilidad encargado a la firma francesa S3D L'ÉNERGIE DES DÉCHETS y financiado por el Ministerio de Economía y Finanzas de Francia a través de la Dirección General del Tesoro. El documento, cuyos resultados no se han hecho públicos en su totalidad, fue la base para iniciar la evaluación del esquema de asociación que ahora se analiza con actores locales y privados.
Además de los representantes franceses, participaron funcionarios de Agua y Drenaje de Monterrey, SIMEPRODE, Veolia México y Naturgy. Todos coincidieron en que la planta podría procesar los desechos orgánicos que actualmente van a rellenos sanitarios, generando al mismo tiempo fertilizantes y gas renovable.

No obstante, durante la reunión no se precisó el monto de inversión requerido, los plazos de construcción ni los mecanismos de rendición de cuentas que garantizarían beneficios reales para la población. La Secretaría de Medio Ambiente se limitó a afirmar que el proyecto “coloca al estado como referente nacional en gestión ambiental”, sin ofrecer metas concretas de reducción de emisiones o de generación de energía.
La iniciativa se inscribe en la política de transición energética del gobierno estatal, que busca diversificar la matriz energética y disminuir la dependencia de combustibles fósiles. Sin embargo, hasta el momento no se ha presentado un plan de trabajo ni un calendario de licitaciones, lo que abre espacio a la opacidad en la asignación de contratos.
El proyecto tampico ha sido sometido a consulta pública, a pesar de que involucra la gestión de residuos urbanos y podría tener impactos en comunidades cercanas a los posibles sitios de instalación. La participación ciudadana, por ahora, queda fuera del diseño del esquema público-privado.
Con el respaldo diplomático de Francia, el gobierno de
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