El Instituto Nacional de Estadística y Geografía documentó una transformación en el mapa delictivo nacional: el fraude se convirtió en el ilícito más prevalente durante 2025, seguido de la extorsión, mientras que el robo en la calle o transporte público descendió a tercer lugar. Ambos delitos de cuello blanco concentran ya el 43.9 % del total de conductas ilícitas estimadas.
Según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre

La caída del robo callejero es pronunciada: su tasa actual representa una reducción del 50 % respecto a 2017, cuando se reportaban 15 mil casos por cada 100 mil habitantes. Este contraste marca una inflexión en los patrones de victimización que las autoridades de
Adrián Franco López, vicepresidente de la Junta de Gobierno del instituto estadístico, señaló que fraude y extorsión se han convertido en "los focos principales de la actividad criminal". Advirtió que se trata de delitos "prácticamente invisibles para la autoridad", lo cual exige cambios de estrategia y de perfiles operativos en las instituciones encargadas de la

La opacidad de estos ilícitos se refleja en la impunidad: el 93.4 % de los 33.8 millones de delitos cometidos en 2025 no fueron denunciados o no generaron investigación. Esta cifra pone en entredicho la capacidad del sistema de justicia para registrar, procesar y sancionar conductas que ahora predominan.
El fraude lidera la incidencia en 27 entidades federativas; la extorsión, en tres estados; y el robo en vía pública solo en dos. Esta distribución obliga a repensar las prioridades de prevención y atención a víctimas, históricamente orientadas hacia la violencia visible.

En términos generales, la tasa de delitos se mantuvo estable entre 2024 y 2025: 34 mil 918 versus 34 mil 442 casos por cada 100 mil habitantes. Sin embargo, la percepción de inseguridad en el entorno cercano registró su nivel más bajo en 16 años de historia de la encuesta: 35.9 % entre febrero y abril de 2026, frente al 40.5 % de 2025.
La brecha entre estadística y sensación ciudadana es notable. Mientras los delitos de alto impacto callejero disminuyen, los de carácter patrimonial y digital crecen sin que la población los perciba con la misma intensidad, aunque sí los padece. A nivel municipal, la inseguridad percibida se mantuvo en 60.9 %; a nivel estatal, en 74.0 %.
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