El virus de la fiebre aftosa trepa por el sudeste europeo. La Comisión Europea para el Control de la Fiebre Aftosa advirtió que el serotipo SAT1, originario de África, ya fue detectado en brotes activos de Grecia y Chipre durante 2026 y avanza hacia la Unión Europea por movimientos de ganado.
La región carece de inmunidad en la mayoría de su cabaña ganadera, lo que multiplica el riesgo de propagación. España respondió con un aviso nacional del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para extremar la bioseguridad en explotaciones, mercados y rutas de trashumancia.

La alerta coincide con la temporada de traslado de rebaños y con ferias patronales que incrementan el flujo de animales, personas y vehículos. Los veterinarios europeos temen que la combinación de SAT1 con otros serotipos en circulación reduzca la eficacia de las vacunas actuales y obligue a reformular los planes de emergencia.
La enfermedad, altamente contagiosa, puede viajar en material contaminado, neumáticos o ropa; un solo punto de control flojo habilita la entrada. Sudáfrica, paralelamente, intensifica vacunación para contener sus propios focos, señal de que la amenaza es transcontinental.

Autoridades españolas activaron puntos de inspección en fronteras terrestres y puertos, revisando documentación sanitaria y sellos de tráileres. La coordinación entre países vecinos será clave: cualquier brote dentro de la UE dispararía el cierre de exportaciones de carne y leche con pérdidas millonarias para el sector.
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