Mundo Pinterest WhatsApp Estados Unidos cumplió un año sin liberar ningún inmigrante que entró ilegalmente por la frontera sur, anunció este viernes el gobierno de Donald Trump. «Doce meses seguidos con CERO liberaciones en la frontera. Bajo el liderazgo del presidente Donald Trump estamos logrando la frontera más segura en la historia de Estados Unidos», se congratuló en un comunicado el secretario de
La Patrulla Fronteriza (CBP) «volvió a liberar a cero extranjeros ilegales en nuestro país este mes, a diferencia de abril de 2024, cuando más de 68,000 fueron liberados bajo el presidente [Joe] Biden», dijo por su parte el comisionado de la agencia, Rodney S. Scott. La política de «captura y liberación» (catch and release, en inglés) es objeto de polémica y vaivenes en Estados Unidos desde hace décadas. Un inmigrante que entraba sin permiso a través de la frontera terrestre podía solicitar asilo, lo que congelaba la situación.

Otra consideración que llevaba al gobierno a liberar a los indocumentados era la falta de espacio en los centros de detención, o el caso particular de los menores. El primer gobierno de Trump (2017-2021) acabó con la posibilidad de solicitar asilo inmediatamente, tras una larga batalla legal, e impuso medidas drásticas y polémicas como la separación de familias. El gobierno siguiente, del demócrata Joe Biden, volvió a disponer que los indocumentados que eran interceptados en la frontera pudieran quedar libres, bajo convocatoria ante un tribunal de migración.
Los críticos de esa política alertaron sobre la masiva entrada de ilegales y los años de retraso acumulado en los tribunales. Ese fue uno de las grandes argumentos de la campaña electoral de Trump, que acabó con su regreso a la Casa Blanca. Según cifras interanuales del Departamento de

La Corte Suprema dictaminó en 2018 que el gobierno tenía potestad para efectuar expulsiones de forma expeditiva, sin esperar a largos procesos ante jueces de migración. Pero dos años más tarde los magistrados del alto tribunal le dieron también libertad al gobierno de Biden para eliminar el programa «Quédate en México», es decir, la obligatoriedad de quedarse en el país vecino del sur mientras un inmigrante aguarda el resultado de su solicitud de asilo.
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