La administración estadounidense anunció una prohibición a las importaciones sobre la mayoría de las bebidas alcohólicas procedentes de Canadá, así como suero lácteo, melaza, motocicletas y otros productos. La medida profundiza la guerra comercial bilateral y está programada para entrar en vigor el 29 de septiembre.
Previamente, Washington ya había impuesto aranceles del 50% sobre unos 20.000 millones de dólares en productos canadienses, aproximadamente el 5% de los 381.920 millones de dólares en artículos que el país envió a Estados Unidos el año pasado. Las nuevas prohibiciones apuntan a algunos de esos mismos productos.

Jonathan Doh, profesor de negocios internacionales en la Universidad de Villanova, calificó las prohibiciones como una herramienta extremadamente inusual en la política comercial. No recuerda ninguna acción en la era moderna que haya implicado una prohibición absoluta, aunque señaló que el impacto material no es tan grande en términos generales, salvo en categorías específicas como el alcohol.
La medida responde en parte a los boicots al alcohol estadounidense en Canadá, donde algunas juntas provinciales y tiendas comenzaron a retirar marcas de Estados Unidos de los estantes en 2025. En esencia, el licor, vino y cerveza estadounidenses quedaron prohibidos en el mercado canadiense, lo que habría motivado la respuesta de Washington.

La prohibición abarca cerveza elaborada con malta, ciertos tipos de vino y licores como bourbon, whisky, ginebra y vodka. En 2023 se vendieron 17,5 millones de cajas de 9 litros de whisky canadiense en Estados Unidos, lo que representó alrededor de 2.300 millones de dólares en ingresos para las destilerías, según el Distilled Spirits Council of the U.S.
En total, Estados Unidos importó en 2025 alrededor de 846,1 millones de dólares en productos que ahora aparecen en la lista de artículos prohibidos, según datos comerciales estadounidenses.

En el sector lácteo, la restricción se centra en el suero, un subproducto de la elaboración de queso que se utiliza para añadir proteína a ciertos productos. La demanda de estos productos ha crecido significativamente, generando escasez de suero proteico de grado alimenticio.
Doh interpretó la medida como una respuesta directa: ojo por ojo. Exportar productos con un gravamen del 50% ya habría sido complicado para las empresas canadienses, pero las prohibiciones buscan infligir aún más presión económica.
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