La Administración de Donald Trump se prepara para imponer nuevos aranceles a cerca de 60 países bajo el pretexto de luchar contra el trabajo forzoso, después de que la Suprema Corte estadounidense anulase sus impuestos anteriores.
Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, confirmó que las medidas se fundamentarán en investigaciones sobre prácticas de trabajo forzoso. "Estados Unidos prohíbe el comercio de bienes fabricados con trabajo forzoso. La mayoría de los países no tienen esta ley y quienes la tienen no la aplican adecuadamente", señaló Greer.
Entre los países en la mira se encuentran socios estratégicos como Canadá, México, Ecuador, Indonesia, Pakistán, el Reino Unido y la Unión Europea, a quienes Washington considera que no erradican el trabajo forzado de manera suficiente ni parcial. Estos nuevos aranceles reemplazarán la tarifa temporal del 10% establecida por Trump, que vence este viernes.

La Suprema Corte invalidó gran parte de las tarifas de Trump por considerarlas anticonstitucionales a finales de febrero. Para mitigar el fallo, la Administración recurrió a un recargo provisional con límite de 150 días y a investigaciones paralelas de la USTR que permitirán imponer impuestos duraderos.
En medio de este ambiente de tensión comercial, la delegación estadounidense llegó a México para iniciar la tercera ronda de revisión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (T-MEC). El Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, encabezó el recibimiento de la delegación técnica, y Greer se sumará a las mesas de trabajo.

México busca mantener su ventaja arancelaria frente al resto del mundo para consolidar su posición como el principal socio exportador de Estados Unidos.
En este complejo escenario, el éxito de México en las negociaciones del T-MEC será clave para blindar su economía y mantener la competitividad de sus exportaciones frente a la postura proteccionista de Washington.
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