La jueza Yvonne Gonzalez Rogers y un jurado consultivo de nueve personas escucharon durante tres días la versión de Elon Musk en el juicio que inició contra OpenAI, Sam Altman y Greg Brockman.
El fundador de Tesla acusa a la empresa de traicionar su misión sin fines de lucro, pero la defensa presentó correos de 2017-2018 en los que el propio Musk presionaba por convertir la organización en una compañía comercial.

Musk reconoció en el estrado que xAI, su firma desarrolladora de Grok, entrena modelos con tecnología de OpenAI, hecho que los abogados rivales calificaron de contradicción flagrante. Un mensaje enviado por Musk a Brockman dos días antes de la primera audiencia añade presión: “A finales de esta semana, tú y Sam serán los hombres más odiados de América.

Si insisten, así será”. La demanda, interpuesta en 2024, reclama hasta 134,000 millones de dólares por “ganancias ilícitas” que, según Musk, derivaron del supuesto incumplimiento de contratos fundacionales. OpenAI responde que la demanda es “infundada” y un intento de dañar a un competidor directo en la carrera por la inteligencia artificial.

El juicio podría prolongarse dos o tres semanas más; la próxima sesión incluirá testimonios de Altman, Brockman y el CEO de Microsoft, Satya Nadella. El caso ha reavivado el debate sobre la gobernanza de los laboratorios de IA y la transparencia en su transición de modelos benéficos a estructuras con fines de lucro.
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