Oriente Medio Israel o la paz. La decisión de Donald Trump Donald Trump tarde o temprano se va a ver obligado a elegir entre seguir la senda del acuerdo que ha firmado con Irán o volver a priorizar los intereses de Israel en la región Donald Trump y Benajamin Netanyahu – Foto oficial de la Casa Blanca /Daniel Torok. Alejandro López Antropólogo y analista de política internacional. Desde el año 2020 forma parte del equipo de Descifrando la Guerra como coordinador. Ha participado en distintas investigaciones y se he embarcado en viajes y expediciones por multitud de países, incluyendo como enviado especial a Ucrania, Rusia o la cumbre de la OTAN.
Ponente universitario y analista en multitud de medios de comunicación, tanto en prensa como en radio y televisión por todo el mundo, también ha escrito varios libros como "Ucrania, el camino hacia la guerra" o "La pugna por el nuevo orden internacional". 04/07/26 | 0:06 Síguenos en Google Siguiente El acuerdo está firmado. Un texto bajo el formato de “memorándum de entendimiento” que promete la paz en Oriente Medio en múltiples frentes pero que depende de la implementación de los que han violado el derecho internacional en repetidas ocasiones. El marco establecido es ambicioso.
Irán y Estados Unidos están tratando de acallar la crítica interna por la cesión ante un enemigo que moviliza mucho en contra en los cuadros políticos internos más cercanos a sus respectivos gabinetes de gobierno. El vicepresidente estadounidense JD Vance, el ministro de Exteriores iraní Abbas Araghchi y el líder del parlamento persa Mohamed Ghalibaf son los nombres en la diana. Las alas duras de sus países están apuntando contra ellos. Pero no se trata solo del frentismo detrás del personalismo, sino también de una salvaguarda para justificar el retorno al conflicto en caso de evidenciarse que la contraparte no era fiable para cumplir con los compromisos alcanzados.
De hecho, se ha conocido recientemente a través del New York Times que Estados Unidos habría incluso puesto en alerta a Irán durante las negociaciones para evitar posibles atentados israelíes contra la vida de Araghchi y Ghalibaf. Tel Aviv siempre ha sido el principal interesado en torpedear el acuerdo. Si Israel pudo arrastrar a Estados Unidos a tomar la decisión conjunta de asesinar a la cúpula iraní, repetir ese paso habría supuesto un más que probable salto hacia la total desconfianza. Y eso es más valioso para Israel que cualquier ruptura de los acuerdos.
Si Irán decide que no puede fiarse por enésima vez de sus rivales quizá se viera empujado a la definitiva negativa a un compromiso. Ese es el escenario más favorable para Israel. Si Diario Red puede publicar lo que casi nadie más se atreve, con una línea editorial de izquierdas y todo el rigor periodístico, es gracias al apoyo de nuestros socios y socias. Apoyar ahora Trump amaga en numerosas ocasiones con defender el acuerdo e ignorar las demandas de Israel Por ese motivo, Estados Unidos habría avisado a Irán de esos intentos a través de terceros países de la región, propiciando que Teherán alterase sus protocolos de seguridad y movilidad durante las negociaciones.

Pero aún hay más. Líbano es la pieza con la que mejor puede jugar Israel. Así lo ven desde Tel Aviv. Saben que es su vecindario inmediato, por lo que pueden sostener una invasión y ocupación como la que lleva años en curso en distintas formas. Mientras el teatro iraní puede no ser una opción por las ampollas que levantaría en la Casa Blanca antes de las elecciones de medio término, Líbano sí lo es. Irán exige y tensa la cuerda de nuevo en Ormuz a cuenta de las constantes violaciones del alto el fuego en Líbano, pero no está retomando los estadios más peligrosos de la guerra regional del mes de marzo.
La desconfianza se va erosionando entre Teherán y Washington mientras Donald Trump y, especialmente, JD Vance se ven entre la espada y el muro de las lamentaciones. Un sector muy importante del Partido Republicano está reportando peor imagen de Israel y de la prioridad que Estados Unidos ofrece a sus intereses frente a los patrios, entre los que destaca la base MAGA que rompió con Trump con las salidas de Elon Musk, Tucker Carlson o parlamentarios vinculados a QAnon. Si esta tendencia continúa, según se acerquen las elecciones de otoño, la cuerda podría llegar a romperse.
Israel se verá mucho más presionada internamente a retornar alguna de sus guerras a niveles mayores a partir del mes de agosto, con elecciones cruciales para la supervivencia de Netanyahu en octubre. La Administración Trump precisamente necesita calma en ese periodo más que nunca. Antes del mes de noviembre el republicano no puede encontrarse envuelto en una guerra regional como a buen seguro sería el caso si Irán decide volver a atacar el Golfo Pérsico ante alguna provocación israelí. Trump amaga en numerosas ocasiones con defender el acuerdo e ignorar las demandas de Israel.
Es decir, la Casa Blanca contempla que Estados Unidos e Irán cumplan sus compromisos, incluyendo las importantes cesiones ante la República Islámica, sin acompañar a Israel en la eventualidad de una reasunción de los combates.
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