El avión eléctrico más grande jamás despegado ha completado su vuelo inaugural, gastando solo cinco dólares en electricidad, según su fabricante. El X1 de Heart Aerospace realizó su vuelo inaugural sobre el norte del estado de Nueva York, un hito que la empresa presenta como prueba de que es viable propulsar por electricidad un avión tan grande como uno comercial.
El X1 despegó el 12 de agosto del Aeropuerto Internacional de Plattsburgh, un pequeño aeropuerto comercial al norte de Albany, Nueva York. Con un tamaño de 32 metros de ala a ala, unos 23 metros de largo y un peso máximo al despegue de más de 11.340 kg, Heart Aerospace lo describe como 'el avión totalmente eléctrico más grande que jamás haya volado'.

Durante el vuelo, pilotado en solitario y sin pasajeros, la aeronave alcanzó los 335 metros de altura y sus cuatro motores eléctricos montados en las alas suministraron más de un megavatio de potencia. Heart Aerospace afirma que todo el vuelo consumió alrededor de cinco dólares en electricidad.
Según la compañía, el combustible para aviones costaba de media unos 3,50 dólares por galón en la semana previa al vuelo, lo que es aproximadamente un 63% más en comparación a lo que costaba hace un año, un repunte vinculado en gran medida al conflicto entre EEUU e Irán.

El X1 es más que un avión comercial; es un banco de pruebas. Su verdadero propósito es validar la tecnología, la aerodinámica y los procesos de ingeniería detrás del avión que Heart Aerospace sí tiene intención de comercializar: el ES-30, un avión comercial regional de 30 plazas que combina dos motores eléctricos con motores turbohélice convencionales que funcionan con combustible de aviación.
La hibridación sería más interesante de plantear, ya que tal y como plantea su tecnología ahora mismo, funcionando exclusivamente con baterías, la aeronave solo podría alcanzar unos 200 kilómetros de distancia. Al aplicar combustión, la cifra se elevaría a los 800 kilómetros de distancia, una cifra que ya tendría sentido para un vuelo regional.

Heart Aerospace, fundada en Suecia y con sede en Los Ángeles, ya cuenta con respaldo para su proyecto de aviones eléctricos. Sin embargo, el desafío principal sigue siendo la relación de compromiso entre la potencia requerida para volar y el peso de la batería, lo que hace que comercializar un avión completamente eléctrico de tales características sea muy complicado.
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