El Tesoro de Estados Unidos ha decidido más que duplicar sus recompras de deuda de largo plazo, una medida destinada a aliviar la presión sobre el mercado de bonos. Esta decisión, impulsada por el secretario Scott Bessent, busca especialmente abordar los tramos de mayor duración, donde los rendimientos han escalado a niveles no vistos en casi 20 años.
El programa se enfocará en bonos con vencimientos de 10 a 20 años y de 20 a 30 años, que han enfrentado una retirada de compradores desde finales de junio. El Tesoro elevará el tamaño máximo de cada operación desde USD $2.000 millones hasta al menos USD $4.000 millones, con el objetivo de convertirse en un participante más relevante en el mercado secundario de deuda estadounidense.

El cambio comenzará el 9 de septiembre y permanecerá vigente hasta el 4 de noviembre. El Tesoro sostuvo que el aumento refleja el deseo de proporcionar mayor liquidez en los sectores de mayor duración, donde existe una demanda sostenida y los inversores presentan regularmente ofertas de alta calidad durante las operaciones de recompra.
La reacción inicial fue inmediata, con rendimientos descendiendo fuertemente después del anuncio y futuros de acciones subiendo de manera pronunciada. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años cayó 6 puntos básicos, hasta el 4,647%, mientras que el bono a 30 años descendió 9 puntos básicos, hasta el 5,196%.

Las recompras no representan una reducción de la deuda total del gobierno estadounidense, sino una operación destinada a reorganizar la composición y el calendario de vencimientos de los bonos. Al comprar títulos ya emitidos, el Tesoro puede ofrecer una salida adicional a los tenedores y reducir temporalmente la presión en una zona de la curva que necesita absorber grandes volúmenes de oferta.
Krishna Guha, jefe de política global y estrategia de bancos centrales de Evercore ISI, señaló que el incremento podría atraer a compradores que habían sido tentados por los rendimientos más altos. En su análisis para clientes, también planteó que la medida puede provocar una cobertura de posiciones cortas a corto plazo y disuadir a algunos inversores de ampliar esas apuestas por temor a una nueva intervención.

Expertos advierten que, aunque la medida ofrece liquidez inmediata, no modifica los problemas estructurales de déficit, emisión y demanda que mantienen bajo tensión a la deuda pública. La decisión del Tesoro de duplicar las recompras de deuda pública refleja la necesidad de enfrentar desafíos en el mercado de bonos, sin embargo, no resuelve los déficits ni la necesidad de financiar nueva de
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