Cómo tomar el volante para conducir la inteligencia artificial | Grupo Animal Cómo tomar el volante para conducir la inteligencia artificial Joel Aguirre · 25 de junio de 2026 Por Adolfo De Unánue* Sostuve la semana pasada que el problema de América Latina con la inteligencia artificial no es de acceso, sino de volante: quien define qué optimiza la máquina decide para quién trabaja.
Queda la pregunta incómoda: ¿cómo toma el volante una región que no tiene suficientes ingenieros para conducir? Porque el cuello de botella no es el modelo —se descarga— ni el dinero —se consigue—. Es la capacidad: gente capaz de plantear el problema correcto, desplegar la solución a escala y responder por ella.
Y esa capacidad se construye de dos maneras: desplegando, y transformando cómo formamos a las personas. China no llegó a la frontera comprando los mejores modelos, sino desplegándolos sector por sector dentro del Estado —logística, energía, transporte, administración—, con el Estado como cliente ancla que crea demanda y, con ella, capacidad local.

Cada implementación entrenó al equipo que armó la siguiente; la capacidad se fue acumulando como se acumula el capital. La lección es de método, no de régimen: la escala no se compra en un catálogo, se construye desplegando.
No obstante, hace falta la honestidad que les falta a los entusiastas: China tenía lo que nosotros no —un mercado interno colosal, horizontes de planeación de décadas y capital paciente—. La lección se adapta, no se calca; copiar su modelo político sería tan ingenuo como ignorar su método.
El Estado ya tiene superficie —y problemas que duelen— en la logística de sus puertos y corredores, en la infraestructura, en la.
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