La deuda global cerró el primer trimestre de 2026 en casi US$353 billones, su nivel más alto registrado, informó el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF). El incremento de US$4.4 billones en solo tres meses marca el quinto avance consecutivo del indicador, impulsado por Estados Unidos y China. La razón de endeudamiento respecto al PIB se mantuvo en 305 %, pero la estabilidad promedio oculta un severo desdoblamiento: los mercados desarrollados reducen lentamente sus cargas, mientras los emergentes las amplían sin freno.
En América Latina el ascenso es particularmente pronunciado. El IIF no detalla montos país por país, advierte que varias economías de la región subieron su ratio de deuda/PIB por mayores necesidades fiscales, costos de financiamiento y presión del gasto público. México, Brasil, Colombia y Chile aparecen entre las naciones con trayectoria ascendente más marcada, lo que coloca a la región bajo la lupa de los inversionistas.

China aportó la mayor cuota corporativa. Empresas estatales no financieras emitieron deuda a un ritmo superior al del propio gobierno, revirtiendo la tendencia previa en que el sector privado desaceleraba. El fenómeno eleva el riesgo de refinanciamiento en la segunda economía mundial y puede afectar precios de materias primas que México exporta.

Estados Unidos, por su parte, incrementó su déficit por estímulos fiscales y mayores pagos de intereses. El IIF advierte que, con políticas vigentes, la relación deuda/PIB de EE.UU. seguirá creciendo en los próximos años. La incertidumbre ya modifica flujos de capital: los fondos diversifican hacia bonos soberanos de Europa y Japón, lo que encarece el financiamiento externo para países como México que dependen de colocaciones en dólares.
La emisión corporativa estadounidense, sin embargo, no frena. Tanto bonos de alto rendimiento como grado de inversión mantienen ritmo récord, alimentados por firmas de inteligencia artificial que requieren infraestructura tecnológica. La competencia internacional por liquidez reduce el espacio para deuda latinoamericana en los mercados globales.

El informe concluye que la combinación de tasas de interés altas, menores ingresos fiscales por desaceleración del comercio y el peso de obligaciones sociales post-pandemia deja a las economías emergentes en situación frágil. América Latina, con elecciones locales y presión social por mayor gasto, encarna el riesgo de un ajuste brusco cuando los vencimientos se concentren en 2027-2028.
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