José Luis Silva Andrade, un activista y defensor ambiental de la comunidad de Agua Fría en Los Azufres, Michoacán, fue secuestrado el 15 de julio al salir de su hogar para investigar una posible tala clandestina. A pesar de haber avisado a sus hermanas que volvería a la hora de la comida, más de 20 días han pasado sin su paradero.
La familia Silva Andrade ha sido defensora de los bosques de pino y oyamel en una región crítica para la biodiversidad y el ciclo de la mariposa monarca, lo que ha puesto a ellos en el radar de amenazas por parte de intereses extractivistas.
Rolando Silva Andrade, hermano de José Luis, ha liderado la lucha contra la tala ilegal y el despojo de tierras durante más de 40 años. La comunidad de Agua Fría ha sido objeto de amenazas y presiones por parte de grupos del crimen organizado que buscan controlar las tierras y recursos naturales de la zona.

Un día después de la desaparición de José Luis, un hombre supuestamente vinculado a un grupo delictivo llegó a la casa de la familia para exigir la entrega de sus tierras.
La familia Silva Andrade había presentado denuncias a la Fiscalía Especializada en Materia de Derechos Humanos (FEMDH) y la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada (FEMDO), y había solicitado protección a través del Mecanismo Nacional de Protección a Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, sin obtener respuesta.

Organizaciones como Front Line Defenders y Serapaz han denunciado la falta de respuesta a las denuncias y la inacción en las investigaciones. La Fiscalía General del Estado de Michoacán se ha deslindado de la situación, afirmando que no había registros de solicitudes de protección por parte de la familia.
La desaparición de José Luis Silva Andrade es solo una de las múltiples desapariciones de ambientalistas en México, un país que enfrenta una crisis con al menos 93 defensores del medio ambiente desaparecidos.
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