Share Tweet Share Share Email Comments Las ciudades de Culiacán, Sinaloa, y Tijuana, Baja California, comparten una historia atravesada por guerras criminales, fracturas internas del Cártel de Sinaloa y la expansión del CJNG.
La violencia transformó la vida cotidiana, disparó homicidios y convirtió a ambas ciudades en escenarios clave del conflicto del narcotráfico en México Por Alexandra Figueroa / Revista Espejo Aunque Culiacán y Tijuana están separadas por más de mil kilómetros y tienen diferencias notables en su historia, geografía, economía y estilo de vida, comparten características similares: ambas son ciudades marcadas por las disputas de grupos criminales y fracturas internas del Cártel de Sinaloa. Incluso se podría señalar que la violencia que durante años golpeó a la frontera sudcaliforniana , muchas veces tuvo su origen en el estado de Sinaloa.

Tanto en Tijuana como en Culiacán, la violencia no es algo nuevo, ambas ciudades han sobrevivido a guerras entre grupos del narcotráfico y reacomodos criminales. El municipio más poblado de toda la República Mexicana había sobrevivido a la guerra del 2008-2010, cuando el Cártel de Sinaloa y los Arellano Félix convirtieron a la frontera en un escenario de guerra contra el narcotráfico, dejando a su paso un incremento en homicidios, desapariciones y ejecuciones que marcaron a toda una generación.

Fue una guerra que se cocinó durante muchos años, cuya llama inició desde la década de 1990, al iniciar la disputa entre el Cártel de Sinaloa y la Organización Arellano Félix por el control de la frontera con Estados Unidos. Entre 2008 y 2010 Tijuana se convirtió en uno de los principales escenarios de la guerra contra el narcotráfico en México , con niveles récord de homicidios, secuestros, desapariciones y presencia militar y federal. Un informe del Centro de Análisis Justice in México señala que la violencia escaló cuando Teodoro “El Teo” García Simental abandonó a los Arellano Félix y presuntamente se alineó con el Cártel de Sinaloa.

La fractura detonó una ola de violencia inédita en Tijuana. La respuesta del Estado para apagar el fuego llegó en forma de soldados. En 2007 el Gobierno Federal puso en marcha el Plan Tijuana u Operativo Tijuana , con el despliegue de miles de elementos federales y militares que pusieron en marcha retenes y patrullajes en colonias consideradas conflictivas. Durante esta crisis de inseguridad, los homicidios dolosos pasaron de 310 casos en 2007 a 688 en 2010 , un incremento de más del 120 por ciento, mientras el robo violento prácticamente se duplicó al pasar de 5 mil 670 den
Etiquetas: México · Narco, cárteles y huachicol, México · Narco, cárteles y huachicol
