El secretario federal compareció ante el Congreso para rendir cuentas sobre la supervisión y las operaciones del DHS.
En su testimonio, Mullin precisó que nueve cárteles distintos mantienen presencia activa a lo largo de la línea fronteriza -sin identificar cuáles-, y que estas organizaciones buscan en forma permanente identificar vulnerabilidades para facilitar el tráfico de drogas y personas, valiéndose de herramientas como drones y, en algunos casos, túneles transfronterizos.
Publicidad El titular del DHS explicó que la construcción de nuevas barreras físicas no tiene como único propósito impedir los cruces irregulares, sino también dirigir el flujo de actividad criminal hacia puntos de control estratégico donde las autoridades concentren personal y recursos de manera más eficiente.
Señaló asimismo que uno de los principales obstáculos técnicos para edificar el muro es el comportamiento cambiante del cauce del río Bravo, cuya trayectoria no siempre coincide con la línea fronteriza oficial.

Por esa razón, las autoridades contemplan construir las barreras tomando como referencia la delimitación histórica conocida como la línea Roosevelt, en lugar de seguir exclusivamente el curso del río.
Además de las estructuras físicas, Mullin destacó la incorporación de tecnología avanzada, incluidas torres autónomas de vigilancia e inteligencia artificial, a las que calificó como “multiplicadores de fuerza” que permiten ampliar la supervisión en zonas extensas y de difícil acceso.
En regiones ambientalmente sensibles, como el parque nacional Big Bend en Texas, la estrategia prevé instalar únicamente dos millas de barrera física, mientras que el resto del perímetro quedaría cubierto mediante sistemas de vigilancia tecnológica o “cercas inteligentes”.
Publicidad La declaración de Mullin se produce en el de una escalada sostenida de la política antinarcóticos de la segunda Administración Trump.

El 20 de enero de 2025, el presidente Donald Trump firmó la Orden Ejecutiva 14157, que designó al Cártel de Sinaloa, al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y a otras cuatro organizaciones criminales mexicanas como Organizaciones Terroristas Extranjeras (OTE).
A esas acciones se sumaron, el 20 de mayo de 2026, sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE. UU. contra más de una docena de personas y entidades vinculadas al Cártel de Sinaloa y a sus redes de tráfico de fentanilo.
Días antes de comparecer en el Congreso, el propio Mullin visitó la Ciudad de México, donde el 21 de mayo de 2026 se reunió con la presidenta Claudia
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