China ha tomado la estrategia de 'first come, first served' en serio, lanzando un cohete sin previo aviso. El Tratado del Espacio Exterior de 1967 prohíbe reclamar soberanía sobre cuerpos celestes, pero las posiciones orbitales y frecuencias funcionan por este principio.
Esto ha llevado a SpaceX y Amazon a lanzar satélites en masa, y a China a acelerar sus misiones espaciales. El lanzamiento del cohete Long March 12B, con doble objetivo, busca seguir alimentando la constelación de satélites Qianfan y demostrar la competencia de su cohete reutilizable contra el Falcon 9 de SpaceX.

Este cohete, lanzado desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, tiene una primera etapa destinada a aterrizar en una plataforma de recuperación en Tierra, y puede transportar 20 toneladas a la órbita terrestre baja. La Corporación China de Ciencia y tecnología Aeroespacial declaró que el vuelo fue un éxito.

Este lanzamiento sorpresa demuestra la agresividad de China en el espacio, con misiones en órbita baja y en su estación espacial Tiangong. La misión se llevó a cabo en secreto, sin avisos previos a autoridades internacionales, lo que es poco habitual.

China busca reclamar un espacio vital para servicios al usuario, como Internet por satélite, y por motivos estratégicos y de soberanía tecnológica. Controlar constelaciones y recursos orbitales significa controlar infraestructura crítica como observación terrestre y comunicaciones militares.
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