EEUU – México Brooks County: la otra frontera letal de Estados Unidos Comprender lo que ocurre en el sur de Texas implica analizar la migración desde una perspectiva más amplia que la simple discusión sobre legalidad e ilegalidad, significa observar cómo las decisiones políticas producen geografías de vulnerabilidad y cómo determinadas regiones terminan funcionando como filtros letales dentro del sistema migratorio El sherriff del condado de Brooks, Benny Martínez. Al fondo de su librero se pueden apreciar las carpetas que acumulan los reportes de los migrantes muertos en el condado. Foto; Cortesía del autor.
Jorge Luis Sierra Periodista y editor mexicano-estadounidense 21/05/26 | 10:00 Siguiente Durante años, la discusión pública sobre las muertes de migrantes en la frontera entre México y Estados Unido s se concentró principalmente en el desierto de Arizona. Sin embargo, en el sur de Texas existe otro corredor migratorio donde cientos de personas han muerto en circunstancias similares, aunque con menor atención mediática nacional e internacional.
El condado de Brooks , una zona rural ubicada al norte del Valle del Río Grande y a 90 minutos de Reynosa, Tamaulipas, se transformó en una de las áreas más mortales para las personas migrantes que intentan evitar los puestos de revisión migratoria instalados en las carreteras texanas. El sheriff del condado, Urbino “Benny” Martínez, afirma que en este año sus oficiales han descubierto los restos de cinco migrantes que perecieron, en su mayoría, por deshidratación. Desde 2007 han ocurrido mil muertes de migrantes en el condado, dice el sheriff en su oficina en la ciudad de Falfurrias, Texas, la cabecera municipal del condado.
En el librero de su oficina, están las libretas donde el sheriff guarda los reportes de los migrantes hallados sin vida en los ranchos del condado. La dinámica que convirtió a Brooks County en un espacio de muerte está directamente relacionada con la arquitectura contemporánea del control fronterizo estadounidense. A diferencia de la percepción común que asocia la frontera únicamente con la línea divisoria entre México y Estados Unidos, el sistema de vigilancia migratoria estadounidense opera mediante múltiples capas de control. Una de las más importantes en Texas son los puntos de inspección de la Patrulla Fronteriza ubicados decenas de millas al norte del río Bravo.
Si Diario Red puede publicar lo que casi nadie más se atreve, con una línea editorial de izquierdas y todo el rigor periodístico, es gracias al apoyo de nuestros socios y socias. Apoyar ahora El puesto de revisión de Falfurrias, ubicado precisamente en Brooks County, se convirtió en un elemento central de esa estrategia. Las personas migrantes que logran cruzar el río Bravo y avanzar hacia el interior de Texas enfrentan allí una segunda barrera de control migratorio. Para evitar ese punto de revisión, miles de migrantes comenzaron durante años a internarse en ranchos privados, zonas de monte espeso y terrenos extremadamente hostiles del sur texano.

El sistema de vigilancia migratoria de EEUU opera mediante múltiples capas de control. Una de las más importantes en Texas son los puntos de inspección de la Patrulla Fronteriza ubicados decenas de millas al norte del río Bravo El resultado fue la creación de una geografía paralela de riesgo y muerte. Aunque el paisaje del sur de Texas es distinto al del desierto de Sonora en Arizona, las condiciones ambientales siguen siendo extremas. Las temperaturas elevadas, la humedad, la falta de agua potable, el agotamiento físico, las lesiones y la desorientación provocaron cientos de muertes de migrantes en ranchos y caminos rurales del condado.
Brooks County se convirtió así en un ejemplo particularmente revelador de cómo las políticas migratorias estadounidenses desplazan el riesgo sin eliminar la migración. La lógica de disuasión aplicada durante décadas en la frontera produjo un fenómeno recurrente: mientras más se endurecen los controles en ciertas rutas, más peligrosas se vuelven las alternativas utilizadas por las personas migrantes. Las cifras de cuerpos recuperados en el condado comenzaron a aumentar de manera significativa desde mediados de la década de 2000.
Organizaciones humanitarias, autoridades locales y académicos empezaron a documentar una crisis silenciosa en una región con recursos institucionales limitados. A diferencia de grandes ciudades fronterizas, Brooks County posee una infraestructura reducida para enfrentar una situación humanitaria de gran escala. Uno de los aspectos más complejos de esta crisis es que muchas de las muertes ocurren lejos de la visibilidad pública. Los restos humanos suelen encontrarse en ranchos privados, áreas de vegetación densa o caminos aislados. En algunos casos, los cuerpos permanecen durante semanas o meses expuestos a condiciones ambientales extremas antes de ser localizados.
La identificación de personas fallecidas representa además un desafío permanente. Muchas víctimas portan pocos documentos, utilizan nombres incompletos o viajan sin registros formales.
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