En América Latina crece la cantidad de recién nacidos expuestos a drogas debido al consumo de sus madres durante el embarazo. Los niños pueden sufrir desde bajo peso o prematurez hasta secuelas más graves como malformaciones o problemas de neurodesarrollo.
Un relevamiento transnacional de seis medios latinoamericanos reveló cómo enfrentan este fenómeno hasta ahora invisibilizado en Argentina, México, Ecuador, Guatemala, Brasil y Colombia. Las sustancias más detectadas en bebés varían según el país, pero prevalecen cocaína, marihuana y metanfetaminas.
Entre 2021 y 2025, los casos de recién nacidos expuestos a drogas aumentaron hasta 130% en Ecuador, 57% en Brasil, 185% en Argentina en tres años y 131% en algunas zonas de México.

En casi todos los países estudiados se repite la misma falla estructural: falta de estadísticas unificadas, ausencia de protocolos de detección nacionales y carencia de seguimiento a largo plazo de niños y niñas afectados.
Karla, joven de 27 años, tiene tres hijos que nacieron con síndrome de abstinencia. «Verlos en ese estado, en que sólo la pasan vomitando, malitos…», relata con palabras de angustia, como si aún no terminara de creerlo.

Helen Baum, de 54 años, comenzó a consumir cocaína cuando era adolescente. En 2013, en situación de calle, quedó embarazada por segunda vez. Su segundo bebé nació muerto. Su primer hijo tiene algunas enfermedades respiratorias.
La investigación fue realizada por Tierra de Nadie, Repórter Brasil, La Contratopedia Caribe, Plaza Pública, PopLab, Chequeado y Ruido.
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