El asteroide 2024 YR4, descubierto el 27 de diciembre de 2024 por el telescopio ATLAS en Coquimbo, Chile, volvió a encender los sistemas de alerta internacionales. La NASA y la Agencia Espacial Europea ajustaron sus modelos orbitales tras detectar variaciones que elevaron, luego disminuyeron y nuevamente incrementaron la probabilidad de impacto con la Tierra en 2032. En su punto más alto, los cálculos llegaron a 3.1 %; la cifra más reciente, no confirmada oficialmente, ronda 1 %. La escala de Turín lo mantiene en nivel 3, lo que significa que requiere seguimiento constante.
El objeto mide entre 40 y 90 metros. Un cuerpo de esas dimensiones podría causar daños regionales severos si explotara en la atmósfera sobre una zona habitada, como ocurrió en Tunguska en 1908. Por ello, aunque la posibilidad sigue siendo baja, las agencias no descartan escenarios de riesgo.

Además de la trayectoria terrestre, existe una probabilidad de 4.3 % de que YR4 impacte la Luna. Un evento así, según astrónomos, ofrecería datos valiosos sobre la composición del satélite y los efectos de colisiones recientes.

El protocolo de defensa planetaria incluye observaciones coordinadas con el telescopio James Webb y la red de observatorios de la Unión Astronómica Internacional. El objetivo es reducir la incertidumbre orbital antes de tomar decisiones sobre posibles acciones de desviación.

La NASA subraya que las probabilidades cambian conforme se incorporan nuevas mediciones. Hasta que el objeto complete su próximo acercamiento en 2028, los cálculos seguirán abiertos.
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