La Arquidiócesis Primada de México calificó la desaparición de personas como una herida del país, en el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, conmemorado este 30 de agosto. A través del editorial de su semanario Desde la Fe, titulado Mientras ellas buscan, ¿dónde estamos nosotros?, la institución exigió que la búsqueda de los desaparecidos se convierta en una causa nacional.
Las autoridades, afirmó la arquidiócesis, tienen la obligación de cumplir a través de instituciones capaces de responder y de una sociedad que escuche y no abandone. El editorial subrayó que el Estado tiene la responsabilidad irrenunciable de prevenir las desapariciones, buscar de manera inmediata y efectiva, investigar, procurar justicia y generar condiciones para que estos hechos no se repitan.
Según cifras oficiales, desde el 31 de diciembre de 1952 hasta el 30 de agosto de 2026, las personas desaparecidas y no localizadas en México suman 132 mil 843. El Índice de Paz México 2026, elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz, reporta un crecimiento sostenido de desapariciones reportadas en los últimos años.

Dicho índice señala que algunos casos probablemente están vinculados a homicidios, lo que sugiere que la tasa de homicidios oficial podría ser menor que la cifra real. Los grupos de delincuencia organizada utilizan con frecuencia la desaparición forzada como herramienta de control social, eliminando amenazas percibidas mientras evitan la atención que atraerían los homicidios abiertos.
En abril de 2026, el Comité de las Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada decidió llevar con carácter urgente la situación mexicana a la consideración de la Asamblea General de la ONU. El organismo concluyó que existen indicios fundados de desapariciones forzadas como crimen de lesa humanidad, perpetrados en el de ataques generalizados o sistemáticos en el país.

La arquidiócesis enfatizó que para miles de familias mexicanas la pregunta ¿Dónde están? representa la incertidumbre con la que despiertan cada mañana. Detrás de cada cifra hay un nombre y una familia que espera, advirtió, y no se puede caer en la peligrosa tentación de acostumbrarse.
Los obispos mexicanos han alentado a los fieles a salir al encuentro de las familias buscadoras y de quienes desean colaborar en la construcción de un México en paz. La Iglesia capitalina recordó que acompañar a estas familias, abrir espacios para escucharlas, contribuir a la reconstrucción del tejido social y promover caminos de encuentro y de paz son parte de su misión.
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