Argentina reportó una inflación de 2,1% en julio, lo que pone fin a la desaceleración de precios iniciada hace tres meses. El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) informó que la inflación acumulada en lo que va del año alcanzó el 19,3%, mientras que la variación interanual fue de 33,8%. En junio, el costo de vida había marcado una suba de 1,9%, la menor en 10 meses.
El aumento del costo de vida en julio fue liderado por el rubro Recreación y Cultura con un 5%, seguido por Restaurantes y hoteles con un 2,8%, coincidiendo con el receso de invierno. Las subas de alquileres y tarifas de servicios públicos también estuvieron por encima del 2%, contribuyendo a un registro más elevado en comparación con junio.

El dato oficial de julio muestra una leve aceleración de precios que se había frenado desde abril, lo que hace prácticamente inviable la promesa del presidente liberal Javier Milei de una inflación de un dígito a partir de agosto. El ministro de Economía, Luis Caputo, atribuyó la aceleración de precios en julio a que “es un mes estacionalmente alto” y a factores externos.

La tasa anual de inflación, ahora en el 33%, superaba el 200% cuando Milei asumió el cargo en 2023. Una aceleración de la inflación, aunque sea leve, afecta aún más el poder adquisitivo de los argentinos, cuyos salarios se mantienen rezagados respecto al aumento del costo de vida de los últimos tres años. Esta caída en el poder de compra ha impactado negativamente en el consumo y la rectificación económica.

La consultora Econviews señaló en un informe que para bajar la inflación hacen falta políticas contractivas que van en contra de la reactivación. Políticas de estímulo pueden ayudar, pero probablemente implicarán una tasa de inflación más alta. Las proyecciones para el segundo trimestre apuntan a una inflación que continúa desafiante para las autoridades económicas argentinas.
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