El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha decidido imponer una tarifa arancelaria del 50% a diversos productos canadienses a partir del 1 de enero de 2027. Esta medida afectaría principalmente a los automóviles, camiones, refacciones y acero canadiense, como represalia por el fracaso de las negociaciones comerciales entre ambos países.
Trump acusó a Canadá de 'estafar' a Estados Unidos con aranceles altos que han afectado negativamente a los agricultores estadounidenses, generando un déficit de 60 mil millones de dólares.

En respuesta, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, anunció que a partir del 8 de septiembre, Canadá aplicará aranceles a productos estadounidenses de manera simétrica.
Los aranceles de Canadá a productos agrícolas, lácteos, maderas y aluminio entraron en vigor recientemente, afectando económicamente a ambos países con un saldo negativo de 20 mil millones de dólares. La responsabilidad de mediar y negociar con Canadá recae en Jamison Greer, el representante especial de comercio de la Casa Blanca.

La preocupación en el Congreso de Estados Unidos se centra en las posibles repercusiones negativas en la economía, considerando que el intercambio anual entre ambos países asciende a 700 mil millones de dólares.
Estados del norte de Estados Unidos dependen de las importaciones canadienses en sectores energético, agrícola y automotriz, y los aranceles de Trump podrían desequilibrar la productividad de estos sectores. La estrategia de 'dolar por dólar' de Canadá se percibe en Washington como una táctica para ganar tiempo y forzar a Trump a negociar.

La tensión comercial ocurre días antes de la revisión del Tratado de Comercio Norteamericano (T-MEC), que involucra a México. La presión de los republicanos y sectores afectados en Estados Unidos podría abrir la puerta a nuevas negociaciones con concesiones de ambos lados, sin que Carney ceda.
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