Apple e Intel firmaron un entendimiento inicial para que la segunda fabrique chips que la primera diseña. El contrato, aún sin detalles públicos, implica que Intel producirá procesadores dentro de la arquitectura de silicio de Apple, consolidando una cadena que ya domina el diseño y ahora se asegura el ensamblaje.
Las autoridades de competencia en México no han emitido posición sobre la operación, aunque la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) tiene abierto un estudio sectorial sobre mercados de tecnologías críticas. El acuerdo se suma a la tendencia de verticalización de Apple, que ya controla desde el software hasta el diseño de chips M-series.

Para Intel, representa oxígeno tras perder terreno frente a TSMC y Samsung. Sin embargo, reduce aún más los proveedores disponibles para otros fabricantes, alertan analistas. La concentración de la fabricación en un puñado de plantas —la mayoría en Asia— elevó el costo de hardware en 2022 y 2023, afectando precios finales de laptops y teléfonos en México.
El gobierno federal no ha publicado política industrial para atraer foundries ni incentivar diseño local de semiconductores, pese a que la inflación de componentes eleva la balanza comercial deficitaria en electrónicos. La Secretaría de Economía no respondió a solicitudes de información sobre posibles revisiones de concentración tras el anuncio.

El pacto Apple-Intel podría traducirse en mayores márgenes para la marca de Cupertino sin reducción de precios para consumidores, según un informe de la consultora Techcet citado por especialistas. Además, la dependencia de tecnología extranjera complica la trazabilidad de.
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