La empresa petroquímica Alpek, controlada por Alfa, confirmó que continuará desinvirtiendo plantas en México y Estados Unidos como parte de una estrategia para captar entre 30 y 50 millones de dólares antes de que termine el año. Jorge Young, director general, informó a analistas que la compañía ya cerró operaciones de reciclaje en Reading, Pensilvania y en Argentina, dejando sin empleo a cien trabajadores sudamericanos.
El directivo explicó que el dinero provendrá de la venta de “activos más pequeños y terrenos” que no considera clave para su negocio principal. Aunque no detalló ubicaciones, advirtió que algunas transacciones podrían extenderse más allá del lapso previsto por procesos de debida diligencia.
En la primera fase del plan, Alpek ya vendió el terreno de Beaver Valley, Pensilvania, con lo que sumará 10 millones de dólares a su flujo de caja libre en el segundo trimestre. La medida se suma al cierre de plantas que, según la firma, permitirá enfocar recursos en unidades más competitivas ante el repunte de la demanda de PET virgen.

Young aclaró que el proyecto inmobiliario en Monterrey no está en la lista de activos a vender porque aún enfrenta trámites urbanísticos y regulatorios. La monetización de esos terrenos no se espera en los próximos 24 meses.
En paralelo, la empresa destinará 70 millones de dólares durante los próximos tres años a ampliar la producción de polipropileno diferenciado en una planta que no fue identificada. La inversión contrasta con el recorte de operaciones en otros sitios, lo que evidencia una reconcentración territorial del negocio.
La estrategia de desinversión se presenta como respuesta a un “entorno de mercado cambiante”, pero no se ofreció un análisis de impacto laboral local ni se detallaron medidas de mitigación para los empleados mexicanos que podrían verse afectados por futuros cierres.

Respecto al riesgo para los
Activistas ambientales advierten que la salida de Alpek de plantas de reciclaje podría dejar vacíos en la gestión de residuos plásticos, especialmente en entidades sin políticas de recuperación extendida. La transparencia sobre quién adquirirá los terrenos y pasivos ambientales sigue siendo un punto pendiente.
Con la nueva fase de ventas, la petroquímica busca levantar hasta 50 millones de dólares adicionales, recursos que, según sus propios reportes, se destinarán a reducir deuda y financiar expansiones selectivas. La promesa de generación de efectivo no incluye metas de empleo ni compensaciones para comunidades que dependían de las plantas cerradas.
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