El conflicto en Medio Oriente ha impulsado la inflación global, lo que ha llevado a los bancos centrales a ajustar sus políticas. El Banco Central Europeo (BCE) anunció un aumento de 25 puntos básicos en sus tasas, la primera subida desde septiembre de 2023. La presidenta Christine Lagarde destacó que la decisión fue unánime y advirtió sobre la posibilidad de nuevas medidas si los precios de energía se mantienen altos.
El BCE redujo previsión de crecimiento económico para 2026 y 2027, reflejando el impacto del shock en el mercado de commodities, la reducción de ingresos reales y la pérdida de confianza. La tasa de inflación de la eurozona en mayo subió a 3,2%, por encima del objetivo del 2%. La última proyección oficial eleva la inflación para 2026 a 3,0%, y podría alcanzar el 4,0% bajo un escenario severo.
El Banco de Japón también anunció una subida de tasas, elevando la tasa de referencia al nivel más alto desde 1995. Un 90% de economistas consultados por Bloomberg anticipa que el Banco de Japón actuará nuevamente este año.

El nuevo presidente de la Fed, Walsh, lanzó un mensaje agresivo que sacudió los mercados. Rob Kaplan, vicepresidente de Goldman Sachs, advirtió que si los datos de inflación persisten, la Fed podría reiniciar las subidas de tasas en otoño, con al menos 2 o 3 aumentos consecutivos.
El mercado de derivados de tasas reaccionó bruscamente, adelantando la expectativa de primer aumento de la Fed de marzo de 2027 a octubre de este año. El rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a dos años tuvo el mayor incremento diario desde marzo, y el precio del oro cayó por debajo de los 4300 dólares.
Se espera que el Banco de Inglaterra mantenga las tasas en 3,75% esta noche, aunque las expectativas de aumentos para el año siguen vigentes. Desde economías desarrolladas hasta mercados emergentes, el tono de la política monetaria global está cambiando.
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