La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha advertido de que la economía mundial enfrenta un 'precipicio' en el suministro energético. En su discurso en Fráncfort, Lagarde señaló que los ataques de Israel y Irán contra infraestructuras energéticas en Oriente Medio podrían provocar una rápida normalización del conflicto, ya que la probabilidad de tal evento está disminuyendo.
Lagarde destacó que las reservas mundiales de petróleo se agotan y los buques metaneros que cargaron en el Golfo antes de la guerra están llegando a sus destinos, lo que implica que el impacto total de la pérdida de suministro se sentirá pronto. Esta situación se suma a los temores crecientes sobre el impacto de la guerra en la economía mundial, tal como lo expresó Fatih Birol, director de la Agencia Internacional de la Energía.

Una reciente encuesta revela que la confianza del sector privado de la zona del euro se ha desplomado y los retrasos de los proveedores se han disparado a niveles no vistos desde 2022. Además, Lagarde advirtió que la experiencia reciente de los europeos con la subida de precios provocada por la invasión rusa de Ucrania podría hacer que los precios subieran más rápido en el de la guerra contra Irán.
Según Lagarde, las empresas tienen experiencia en reajustes rápidos de precios y los trabajadores están prestando más atención al impacto de las variaciones de precios en sus salarios. Ella señaló que, aunque la crisis de 2022 se controló, la experiencia ha dejado una huella en toda una generación que ha vivido su primer episodio de alta inflación.

En un tono más optimista, Lagarde destacó que la difícil situación económica actual de Europa es menos grave que hace cuatro años, con la inflación cerca del objetivo del 2% del BCE y tipos de interés y gasto público menos 'acomodaticios' con respecto a las subidas de precios.
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