DATO DURO
La guerra en Ucrania cumple cuatro años sin una salida visible. Lo que comenzó con la expectativa rusa de una victoria en días se ha convertido en un conflicto prolongado que ha costado vidas humanas, recursos económicos y estabilidad en Europa. La pregunta central ya no es cuándo terminará, sino quién está ganando.
Inocencio Arias, exrepresentante español ante Naciones Unidas, sostiene que Rusia no puede ganar la guerra, aunque tampoco la ha perdido tras cuatro años y un millón de bajas rusas. Considera que el desenlace depende de la continuidad de la ayuda europea y de que Estados Unidos abandone su postura de equidistancia.
Ramón Pérez Maura, director de Opinión de El Debate, opina que nadie gana el conflicto, aunque Rusia pierde en términos prácticos. La prolongación de la guerra contradice la promesa inicial del Kremlin de una victoria rápida. Ucrania, por su parte, mantiene el 80 por ciento de su territorio, pero el 20 por ciento restante permanece bajo ocupación.
Enikö Györi, eurodiputada húngara del grupo Patriotas, advierte que todos pierden en este conflicto. Señala que Europa ha destinado 200 mil millones de euros a la financiación bélica sin acercarse al objetivo de paz. Urge una alianza con Washington para negociar un acuerdo entre las partes.
CONTEXTO
Andrew Smith, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, y Maciej Stasinski, periodista polaco, también aportan perspectivas al debate. Sus análisis coinciden en la complejidad de determinar un vencedor claro en un escenario de desgaste mutuo.

Contexto político
El conflicto ha involucrado armamento convencional, hipersónico, drones, sistemas de defensa aérea y tropas extranjeras, incluyendo combatientes de Corea del Norte y África. La escala del enfrentamiento supera las proyecciones iniciales de cualquier actor involucrado.
CONCLUSIÓN
Estados Unidos no ha cumplido los plazos que Donald Trump estableció para alcanzar la paz. Las promesas de 24 horas, dos semanas o cien días se han disuelto ante la realidad de un conflicto que resiste las presiones diplomáticas externas.
La situación económica rusa muestra signos de tensión creciente, según los expertos consultados. Esta presión podría forzar a Vladimir Putin a abandonar posiciones maximalistas, siempre que la comunidad internacional mantenga una postura firme y coordinada.
La perspectiva de una resolución negociada depende de factores externos. La cohesión europea, la política estadounidense y la capacidad de resistencia de Ucrania definirán si el conflicto evoluciona hacia un acuerdo o continúa su curso destructivo.
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