Estados Unidos ha alcanzado la posición de mayor exportador de petróleo del mundo, un cambio significativo que altera el equilibrio energético establecido durante décadas y que estaba dominado por Arabia Saudí y Rusia. Este avance refuerza el control de las empresas estadounidenses sobre los mercados energéticos a nivel global. La guerra entre Estados Unidos e Irán, que ha interrumpido las exportaciones de petróleo saudita desde febrero de 2026, y los ataques con drones ucranianos y sanciones estadounidenses a Rusia por su invasión de Ucrania, han contribuido a que Estados Unidos se convierta en el principal exportador de petróleo del mundo.
Las exportaciones estadounidenses de crudo y combustible se elevaron a unos 10,5 millones de barriles diarios en mayo, según datos de Vortexa, lo que convirtió a EE.UU. en el principal exportador mundial por tercer mes consecutivo. En contraste, las exportaciones rusas se ubicaron en 7 millones de barriles diarios en mayo, según cálculos de Reuters, mientras que las de Arabia Saudí se situaron en 5,9 millones de barriles diarios, según Vortexa.

Este nuevo escenario podría debilitar el poder de fijación de precios que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEC) y sus aliados han ejercido históricamente sobre los mercados petroleros. El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha criticado en varias ocasiones a OPEC por manipular los mercados. Emiratos Árabes Unidos, uno de los miembros más importantes de la organización, abandonó OPEC en mayo tras casi 60 años.
El hecho de que Estados Unidos sea el mayor exportador de petróleo otorga a Washington una nueva herramienta en las negociaciones con aliados y competidores, además de su supremacía militar global y su dominio de los mercados financieros. Esto abre un nuevo capítulo en la política energética global y tiene implicaciones para México y otros países en términos de.
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