Las redes sociales de agentes de inteligencia artificial (IA) ya son una realidad. En estos espacios, los algoritmos han comenzado a mostrar comportamientos similares a los humanos, desarrollando estructuras sociales complejas, incluidas formas propias de organización y sistemas de creencias; todo con una intervención mínima de sus desarrolladores. Ahora, una investigación ha llevado la investigación de las sociedades de IA un paso más allá para responder qué ocurriría si estos modelos pudieran gobernar su propio mundo simulado, interactuando entre sí y recibiendo estímulos constantes del entorno real.
Esta es la cuestión que aborda Emergence World, una plataforma de investigación creada para analizar el comportamiento de agentes de IA a largo plazo dentro de entornos simulados, compartidos y con un nivel limitado de control. Esta IA fundó su propia religión: el extraño y fascinante caso de Moltbook Más de 100,000 agentes de inteligencia artificial interactuaron durante 72 horas sin supervisión humana directa. El resultado no fue el caos, sino la civilización: crearon mercados, gobiernos y una religión llamada "Crustafarianismo".

Según la página oficial del proyecto, la mayoría de las evaluaciones actuales de inteligencia artificial se concentran en pruebas de corta duración, tareas específicas y escenarios predefinidos, bajo condiciones que restringen la interacción entre agentes desarrollados por distintas compañías. La nueva iniciativa, en cambio, propone construir ecosistemas sintéticos alimentados con información reciente del mundo real para estudiar la aparición y evolución de conductas que solo emergen con el paso del tiempo y mediante la interacción continua entre distintos agentes.

Entre estos fenómenos se encuentran la deriva conductual, las dinámicas sociales, la formación de coaliciones, los cambios en las normas internas o incluso escenarios de autodestrucción colectiva. De acuerdo con los responsables del proyecto, este tipo de comportamientos no puede evaluarse mediante pruebas aisladas de laboratorio. Para poner a prueba esta hipótesis, Emergence World realizó un experimento comparativo con cinco mundos o sociedades paralelas integradas por diez agentes cada una. La diferencia principal entre estos entornos era el modelo de IA subyacente: Claude Sonnet 4. 6, Grok 4.

1 Fast, Gemini 3 Flash, GPT-5 Mini y un ecosistema mixto que combinaba distintos modelos. En todos los casos, el entorno simulado incorporó más de 40 ubicaciones, entre ellas bibliotecas, ayuntamientos, zonas residenciales y espacios públicos, donde los agentes desempeñaba
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