Una operación conjunta del FBI, Europol y otras agencias desarticuló First VPN, una red privada virtual que, según investigadores, albergaba a por lo menos 25 grupos de ransomware y a miles de ciberdelincuentes. El cierre incluyó el arresto de su administrador y la incautación de decenas de servidores distribuidos en varios países.
Las autoridades señalan que la plataforma no solo ofrecía conexiones anónimas; también prometía pagos sin rastro, infraestructura oculta y soporte técnico orientado a criminales. Esa combinación la convirtió en un pilar clave para campañas de extorsión digital, botnets y ataques de denegación de servicio.

El FBI confirmó que las bandas de ransomware usaban First VPN para ocultar sus ubicaciones reales mientras infectaban redes empresariales y exigían rescates en criptomonedas. La investigación, iniciada en diciembre de 2021, reveló que el servicio era anunciado abiertamente en foros clandestinos como herramienta “segura” para operaciones ilícitas.

Europol destacó que la red tenía usuarios activos en Europa, América y Asia, lo que complicó el rastreo inicial. La cooperación internacional permitió identificar al operador principal y congelar los dominios que alojaban los paneles de control de la VPN.
El caso evidencia cómo servicios que en teoría protegen la privacidad pueden ser reconvertidos en infraestructura criminal. Las agencias advierten que el mercado de la corporación no reguladas sigue siendo un riesgo para la

Con First la institución fuera de línea, las autoridades esperan reducir temporalmente la tasa de ataques de ransomware, aunque anticipan que nuevas redes sustitutas aparecerán. La operación se suma a una serie de golpes internacionales contra plataformas que facilitan el cibercrimen.
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